martes, 30 de enero de 2018

ADIÓS AL ALMA GRANDE DE GANDHI.

             Un 2 de octubre nació Mahatma Gandhi y esto fue suficiente excusa para que la ONU declarara esta jornada de cada año como el Día Internacional de la No Violencia, una entelequia que adorna el calendario, pero que, lamentablemente, sirve para poco más. Gandhi fue asesinado el 30 de enero de 1948... qué gran incongruencia. El más destacado abanderado de la no violencia, el tipo más pacífico del mundo y el líder más escuchimizado del que se tienen noticias caía bajo las balas de un fanático.

           La mañana que precedió a su muerte, Gandhi pronunció unas proféticas palabras: "Si todos los que ahora me escucháis caminarais hacia la paz por el sendero de la no violencia, me iría de este mundo muy satisfecho, aunque muriera abatido por la violencia de los fusiles". Menuda puntería la suya, la misma que tuvo, sólo unas horas después, el hombre que le descerrajó tres tiros en el pecho cuando el líder indio se dirigía a los rezos de la tarde. Su muerte se consideró una catástrofe internacional y la condena fue unánime. Hasta la Asamblea de Naciones Unidas declaró un período de luto, y esto ha ocurrido muy pocas veces.

          Dos millones de personas acudieron a los funerales del "alma grande". Eso significa Mahatma, alma grande, y aquel pedazo de alma se hizo humo en una impresionante pira funeraria de madera de sándalo en la ciudad de Allahabad. Allí confluyen los ríos Ganges y Yamuna, y un tercero que sólo existe en la mitología hindú, el Sarasvati, una poderosa coriente de propiedades purificantes. En esa confluencia debían diluirse parte de las cenizas de Gandhi, porque otra parte aún pulula por la India en un rito de veneración que el líder jamás hubiera aceptado.

          Gandhi, aquel que nunca dejaba que muriera el sol sin que antes hubieran muerto sus rencores, desapareció hace pocos años, y con este hombre calvo y delgaducho que logró la independencia de todo un país con su voz y en taparrabos, también se fue el Mahatma. Su gran alma se quedó sin hueco en un mundo violento.

NIEVES CONCOSTRINA.
HISTORIAS DE LA HISTORIA.

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