martes, 21 de noviembre de 2017

A LOS DIOSES NO LES GUSTABA EL CHAMPÁN.

 Resultado de imagen de bautismo de barcos en la antiguedad
La tradición de utilizar botellas de champán para botar barcos deriva de una práctica de la antigüedad que consistía en estrellar a un muchacho contra el casco del nuevo navío, como sacrificio a las deidades. 

Si el joven no moría en este sangriento rito, el barco estaba señalado por la mala fortuna. Con el tiempo se cambió por una botella de champán aunque se siguió manteniendo el rito como una forma de bautismo pagano en que a los barcos se les otorga un nombre que no debe ser cambiado nunca, bajo pena de convertirlos en buques malditos. 

Al igual que cuando el "muchacho", es un mal augurio qu el vidrio no llegue a quebrarse. En estos casos el barco recibe el apelativo de "moro", es decir, "no bautizado".

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