miércoles, 6 de junio de 2018

EL ASCENSO DE TORQUEMADA.

Resultado de imagen de torquemadaQué buen día el 11 de julio de 1486 para Tomás de Torquemada. Qué contento se puso cuando el papa de Roma lo confirmó como inquisidor general de España. Ya lo era, porque llevaba ejerciendo como tal desde tres años antes, cuando le nombró la que en realidad llevaba los pantalones en España, Isabel la Católica. 
Lo que pasa es que le hizo especial ilusión que fuera el papa quien le confirmara con poder divino el cargo del que ya disfrutaba gracias al poder civil. Y encima le felicitó por lo bien que lo estaba haciendo. Nadie quemaba judíos con tanto arte como él. 
 
La verdad es que Torquemada cumplió al milímetro los objetivos de la corona. Fue nombrado inquisidor general para neutralizar, o sea, para mandar a la hoguera, a todos los herejes que pululaban por el país, y hereje era todo aquel que protagonizara una acción o pronunciase una sola palabra al margen de las creencias y dogmas de la Iglesia católica. Pero sobre todo para detectar a los judíos mentirosillos que aseguraban haberse convertido sin haberlo hecho. Y aquí residía la mayor habilidad de Torquemada Y sus secuaces, en hacer cantar La Traviata a los falsos conversos. 
Los métodos que utilizaban eran tan efectivos, que alguno confesó incluso haber matado a Manolete. La defensa ante la acusación de herejía era tan imposible de rebatir, que en la hoguera acabaron judíos conversos, católicos convencidos, cristianos reconocidos y cualquiera que se le metiera a Torquemada entre ceja y ceja. 

De sus pesquisas no se libraba nadie. Sólo los obispos estaban fuera de su jurisdicción, porque sólo Roma podía juzgarlos, aunque eso no les salvaba de ser acusados de ser presuntos judíos y Torquemada consiguió que varios fueran llamados a capítulo por el papa. La lucha por la supervivencia en aquella España del siglo xv se centró en escapar de las garras de Torquemada, aquel tonsurado consumido por el odio que se ha convertido en el paradigma universal de la crueldad, la intolerancia y la represión. Isabel la Católica lo tenga en su gloria. 

NIEVES CONCOSTRINA.

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