jueves, 2 de febrero de 2017

LA PARÁBOLA PARA LOS POLÍTICOS DE HOY.






Señales de vida, no alardes de poder. Jn 4,46-54.

46b. Había un funcionario real, cuyo hijo estaba enfermo en Cafarnaún.

47. Al oír éste que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verlo y le pidió que bajase y curase a su hijo, que estaba para morirse.
48. Le contestó Jesús:
- Como no veáis señales portentosas, no creéis.
49. El funcionario le insistió:
- Señor, baja antes que se muera mi chiquillo.
50. Jesús le dijo:
- Ponte en camino, que tu hijo vive.
Se fio el hombre de las palabras que le dijo Jesús y se puso en camino.
51. Cuando iba ya bajando lo encontraron sus siervos, y le dijeron que su chico vivía.
52. Les preguntó a qué hora se había puesto mejor, y ellos le contestaron:
- Ayer a la hora séptima se le quitó la fiebre.
53. Cayó en la cuenta el padre de que había sido aquélla la hora en que le había dicho Jesús: “Tu hijo vive”, y creyó él con toda su familia.
54. Esto hizo Jesús, esta vez como segunda señal, al llegar de Judea a Galilea.

EXPLICACIÓN.

46b-54. Episodio en paralelo con el de la boda en Caná, como segunda señal (54; cf 2,11). Constituye al mismo tiempo un segundo principio (segundo episodio programático).

El poder político (46b, el funcionario real) ve en Jesús un Mesías reformista y poderoso, según la interpretación de su persona y actividad dada en Jerusalén (2,17.23) (47). Preocupado por la situación del pueblo (el hijo) que depende de él, busca en Jesús un aliado del poder (le pidió que bajase a Cafarnaún) que procure una solución dentro del sistema de relaciones existente (subordinación). El poder, impotente para salvar (estaba por morirse). Jesús denuncia la mentalidad de los poderosos (no creéis);esperan la salvación de una demostración de poder (cf. Dn 3,31-33; 4,32), como en el antiguo éxodo (Ex 7,3.9; 11,9,10; 15,11). Jesús va a efectuar una liberación/éxodo, pero sin alarde de fuerza ni ostentación de poder (48). Chiquillo (49): cariño, pero dependencia (menor de edad). Jesús llama al enfermo tu hijo (50), subrayando la igualdad; la salvación implica la libertad, no puede efectuarse en la relación de dependencia. Su mensaje (sus palabras) son vida, que él comunica independientemente de la voluntad del poderoso (50-51).

El cambio de actitud de éste se manifiesta en el texto por los diferente modos de designarlo (46b.49: el funcionario; 50: el hombre; 53: el padre, cambio de relación). La hora séptima (52), que sigue a la sexta, hora de la muerte de Jesús (19,45), es aquella en que, terminada su obra, produce la vida con la entrega del Espíritu (19-30). Ambiente no judío; la salvación será universal y consistirá en comunicar vida al pueblo, independientemente del deseo de los dirigentes.

Esta segunda señal anuncia un comienzo y un programa de actividad. Supone la de Caná y se realiza desde el mismo lugar. El objetivo es el mismo, manifestar la gloria/amor (2,11), pero, ante una institución que rechaza el plan de Dios, Jesús va a dar vida al hombre directamente, fuera del marco institucional (54).

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