sábado, 11 de febrero de 2017

EL BUDISMO Y LA FELICIDAD.




                               La posición budista sobre la felicidad es particularmente interesante. El budismo ha asignado a la cuestión de la felicidad más importancia quizá que cualquier otro credo humano. Durante 2500 años los budistas han estudiado de manera sistemática la esencia y las causas de la felicidad, que es la razón por la que hay un interés creciente entre la comunidad científica tanto por su filosofía como por sus prácticas de meditación.
           El budismo comparte la idea básica del acercamiento biológico a la felicidad, es decir, que la felicidad es el resultado de procesos que tienen lugar dentro del cuerpo, no de acontecimientos que ocurren en el mundo exterior. 
           Según el budismo, la mayoría de la gente identifica la felicidad con sensaciones placenteras, al tiempo que identifica el sufrimiento con sensaciones desagradables. Por lo tanto, la gente atribuye una gran importancia a lo que siente, y anhela experimentar cada vez más sensaciones placenteras al tiempo que evita las dolorosas. Sea lo que fuere que hacemos a lo largo de nuestra vida, ya sea rascarnos una pierna, movernos ligeramente en la silla o librar guerras mundiales, solo estamos intentando obtener sensaciones agradables.
           El problema, según el budismo, es que nuestras sensaciones no son más que vibraciones pasajeras, que cambian a cada momento, como las olas del océano. Si hace cinco minutos me sentía gozoso y con un fin determinado, ahora estas sensaciones han desaparecido y quizá me sienta triste y abatido. De modo que si quiero experimentar sensaciones agradables, he de buscarlas constantemente, al tiempo que alejo las sensaciones desagradables. Aun en el caso de que tenga éxito, tengo que empezar de nuevo todo el proceso, sin siquiera obtener ninguna recompensa duradera por mis esfuerzos.
           ¿Qué hay de tan importante en la obtención de estos premios efímeros? ¿Por qué esforzarnos tanto para conseguir algo que desaparece tan pronto como surge? Según el budismo, la raíz del sufrimiento no es ni la sensación de dolor ni la tristeza, ni siquiera la falta de sentido. Más bien, el origen real del sufrimiento es la búsqueda continua e inútil de sensaciones fugaces, que hace que estemos en un estado de tensión constante, de desazón y de insatisfacción. Debido a esta búsqueda, la mente nunca está satisfecha. Incluso cuando experimentamos placer no está contenta, porque teme que esta sensación desaparezca pronto, y anhela que dicha sensación permanezca y se intensifique.
              La gente se libera del sufrimiento no cuando experimenta este o aquel placer pasajero, sino cuando comprende la naturaleza no permanente de todas sus sensaciones y deja de anhelarlas. 
             En la meditación se supone que uno observa de cerca su mente y su cuerpo, presencia la aparición y desaparición incesante de todas sus sensaciones, y se da cuenta de lo inútil que es intentar conseguirlas. Cuando la búsqueda se detiene, la mente se vuelve más relajada, clara y satisfecha. Siguen surgiendo y pasando todo tipo  de sensaciones (alegría, ira, aburrimiento, lujuria), pero cuando uno deja de anhelar sensaciones concretas, estas se aceptan sencillamente por lo que son. Uno vive el momento presente en lugar de fantasear acerca de lo que pudo haber sido.
            La serenidad que resulta es tan profunda que los que pasan su vida en una búsqueda frenética de sensaciones agradables apenas pueden imaginarla. Es como un hombre que permanece durante décadas en la playa, abrazando algunas olas "buenas" e intentando impedir que se desintegren, mientras que simultáneamente aparta las olas "malas" para evitar que se acerquen a él. Un día tras otro, el hombre sigue de pie en la playa, volviéndose loco con su ejercicio infructuoso. Finalmente, se sienta en la arena y simplemente deja que las olas vengan y se vayan a su antojo. ¡Qué apacible!

¡LA FELICIDAD ES INDEPENDIENTE DE LAS CONDICIONES EXTERNAS!

viernes, 10 de febrero de 2017

EL ÁRBOL YGGDRASILL.


 

Para los vikingos, los tres niveles del cosmos estaban conectados por un árbol llamado Yggdrasill. De él brotaban tres fuentes: la del saber, la del destino y la fuente de la que nacían todos los ríos de la Tierra. Bajo su sombra, los dioses celebraban su asamblea. Pero, desde su nacimiento, este árbol estaba condenado a la muerte, ya que sus raíces eran roídas por una serpiente y cuatro ciervos comían sus hojas.

La creencia vikinga decía que cuando Yggdrasill cayese llegaría el fin del mundo. El universo estaba dividido en tres mundos que se situaban en torno a este árbol. En Midgardr, la tierra media, habitaban los hombres. Los dioses vivían en Asgardr, mientras que los seres monstruosos estaban en Utgardr, espacio formado por un gran desierto de hielo.

Los habitantes de Utgardr se preparan para el Ragnarok, la gran batalla del fin del mundo. Esta se producirá después de un invierno que durará tres años, tras el cual el Sol y la Luna serán tragados por lobos. Entonces los seres de Utgardr atacarán Midgardr y Asgardr.

Los únicos supervivientes del Ragnarok serán el fuego y una pareja de humanos, Líf y Lifthrasir, que se habrían escondido en Yggdrasill. Ellos serán los encargados de repoblar el mundo.

El culto a los árboles o dendrolatría es un aspecto muy común en diferentes culturas. Se los puede considerar árboles de la vida o árboles sostenedores del mundo.

En otras culturas existe también este simbolismo del árbol cósmico, como entre los grupos chamánicos siberianos o en las culturas de Mesoamérica.

También en lo referido a la pareja de humanos encargados de poblar el planeta existen ejemplos en otras religiones. Es lo que ocurre en el judaísmo y el cristianismo con Adán y Eva o con la historia de Noé, que recibió según el texto bíblico el encargo de repoblar la tierra tras salvarse del diluvio junto a su familia, por lo que transportaba en el arca una pareja de cada animal.

 El dios Tyr, dios del cielo de las tribus germánicas, luchando con un animal encadenado, probablemente Fenrir (siglo VI e.C).

jueves, 9 de febrero de 2017

DUOS HABET ET BENE PENDENTES.

La leyenda de LA PAPISA JUANA continúa justificándose con el rito de la sdia stercoraria en la elección papal, que parece ser estuvo en vigor hasta el año 1304. Para verificar la masculinidad del electo, este debía acomodarse en una silla imperial de parto.  De esta manera, antes de acomodarse en el trono de San Pedro, el papa debía hacerlo con sus vestes como lo hacía una parturienta, dejando su desnudez expuesta solo a través de un orificio de la silla. Un joven diácono metía el brazo por debajo del asiento hasta tocar los genitales del nuevo papa, entonces se levantaba y decía en voz alta: "Duos habet e bene pendentes" ("Tiene dos y cuelgan bien"). 


La iglesia niega que este rito se haya realizado, sin embargo, significativos cronistas del siglo XIV, como el sacerdote inglés 




Muchas fuentes recogen que la curiosa ceremonia con la sedia stercoraria se interrumpió en el año 1304, cuando los papas se trasladaron a Avignon, pero habría sido recuperada con su regreso a Roma. Según la historiografía continuó en vigor hasta que en 1513 Adriano VI la abolió definitivamente. Sin embargo, también se conservan ilustraciones de Inocencio X, papa entre 1644 y 1655, sentado en la sedia stercoraria.



Inocencio X (grabado de Lawrence Banka) durante la prueba de su masculinidad al ser coronado papa en 1664.

miércoles, 8 de febrero de 2017

CRUZAR LOS DEDOS


Cuando se formula un deseo, se dice una mentira o se encuentra uno ante un peligro, muchos acostumbran cruzar los dedos (¡tambien tocar madera!), concretamente el mayor sobre el índice. El gesto, que evoca una cruz, conjura la mala suerte y aleja las influencias maléficas, según los supersticiosos.
Desde los primeros tiempos del cristianismo se creía que, replegando el pulgar bajo los otros dedos, se alejaba a los fantasmas y malos espíritus, o bien haciendo esa operación con las dos manos y dejando que el pulgar asome entre el índice, dedo consagrado a Júpiter, y el mayor, dedo del pecado dedicado a Saturno. No obstante, algunos autores piensan que, aunque el simbolismo de la santa cruz en este gesto resulta obvio, el origen primero es mucho más primitivo que la cruz cristiana y se remonta a los más antiguos tiempos paganos.

martes, 7 de febrero de 2017

DANZA FANTASMA.



A finales del siglo XIX un movimiento religioso se extendió en la Nación Sioux, uno de sus elementos más identificativos eran las danzas rituales en las que se establecía una conexión con los espíritus conocidas como danzas fantasma. Hasta tal punto se extendieron que han sido profusamente estudiadas y registradas por numerosos antropólogos y se han convertido en un tópico recurrente para representar a  los diferentes pueblos nativos norteamericanos.

Pero no es por interés antropológico por lo que queremos hablar de estas danzas. En 1894 una representación de estas danzas en el Show de Buffalo Bill fue grabada por William Heise para los Estudios Edison y se ha convertido en una de las películas más antiguas conservadas.

Hoy estas imágenes resultan una vuelta de tuerca a esa intención de fundir a vivos y muertos a través del baile, no sólo porque los protagonistas, hace tiempo muertos, no sabemos ahora en qué lado de la muerte situarlos, sino también porque la degradación de la película misma aporta un aire fantasmagórico de lo más inquietante.

Quizás por eso el británico TanDog eligió esas imágenes para comenzar una serie de vídeos titulada precisamente Ghost Dances en los que sus ambientes sonoros recorren los rincones más sombríos de los orígenes del cine.

lunes, 6 de febrero de 2017

¿EXISTE ALGÚN DIOS GAFE?


 EshuEshu es un dios mediador entre los dioses y los humanos. Los yoruba, uno de los grupos étnicos más importantes del oeste africano, dicen de él que puede transformar lo bueno en malo y lo malo en bueno. Según la tradición, Eshu podía adoptar más de 200 formas diferentes; de hecho, se le representa generalmente con dos caras, una que mira hacia los espíritus y otra hacia los hombres.
Como dios del destino, muchas personas a las que los planes no les salen bien lo culpan a él de ser el gafe que les pone trabas en el camino; por ello, al inicio de cualquier ceremonia se le hacen ofrendas para mantenerlo contento.

domingo, 5 de febrero de 2017

LADY JANE GREY, NUEVE DÍAS TRÁGICOS.


Hay quien nace con estrella y quien nace estrellado. Lady Jane Grey fue de las que se estrellaron. El 12 de febrero de 1554 la decapitaron en la Torre de Londres sin comerlo ni beberlo. Se la conoce como la reina de los nueve días, aunque ella jamás pretendió ser soberana de Inglaterra. La utilizaron católicos y protestantes en beneficio propio, y cuando hubo que buscar una cabeza de turco, cayó la suya. Cuando subió al patíbulo con diecisiete años, no entendía qué demonios hacía allí.

        Jane Grey creció sin afecto y con una educación muy severa en previsión de que, por una lejana eventualidad, pudiera llegar a reina de Inglaterra. La casaron a la fuerza y la sentaron en el trono para rigiera un país convulso y a la greña por el poder y la religión. Fue una época, aquellos mediados de siglo XVI, en la que Inglaterra se había separado de Roma y todo el país andaba a trastazos por ver quién mandaba más, católicos o anglicanos.

       La buena suerte quiso que se muriera Enrique VIII y la mala fortuna decidió que su hijo y sucesor, Eduardo VI, durara vivo menos que un Bollicao a la puerta de un colegio. La heredera más cercana para seguir manteniendo el protestantismo en Inglaterra era Lady Jane Grey, porque María Tudor, de la facción católica, era la otra alternativa. En realidad, era la legítima alternativa, porque también era le heredera legítima.

       Pero, al final, lady Jane Grey fue proclamada reina hecha un mar de lágrimas y en contra de su voluntad, porque ella también consideraba a María Tudor la legítima sucesora. Pero dio lo mismo, porque lady Jane Grey sólo era un monigote al servicio de intereses políticos y religiosos. Nueve días después de la entronización, María Tudor consiguió arrebatarle la corona a lady Jane, porque no la consideró culpable de las maquinaciones de los demás, pero puso una condición a la joven: que abjurara de su fe anglicana y se uniera a los católicos.

        Fue la única vez en toda su vida que lady Jane Grey pudo decidir por ella misma, aun a riesgo de perder la vida. No quiso aceptar ni una sola imposición más.

NIEVES CONCOSTRINA.
HISTORIAS DE LA HISTORIA.