miércoles, 7 de junio de 2017

EL DIOS DE JESÚS EN EL EVANGELIO DE MARCOS.


 En Marcos, el Dios de Jesús es el que ama a la humanidad entera y quiere comunicarle vida; ese amor se concreta en la creación del hombre nuevo (el reinado de Dios) y, mediante él, de la sociedad nueva (el reino de Dios). Ese amor universal que comunica vida constituye "el secreto del Reino" (4,11), que ha sido explicado por Jesús en su actividad descrita a partir de 1,39 hasta 3,12. La insistencia de Mc sobre la universalidad del Reino, y la consiguiente igualdad de todos los pueblos y hombres respecto a la salvación, es continua. Ha desaparecido el privilegio de Israel y su calidad de pueblo elegido. De la antigua elección queda solamente la prioridad en ser invitado al reino antes que las naciones paganas; pero el nuevo Israel debe aceptar su condición de igualdad con los demás pueblos y ponerse al servicio de la humanidad entera.

         Hay que notar las diferentes denominaciones divinas en este evangelio: entre ellas, "Dios" (gr.ho Theos, 46/47 veces) es término universal, ya usado en el ambiente griego y adoptado por los LXX (hebr. ´elohim). Su valor universal se basa en la referencia a Dios como Creador (Mcx 13,19; cf. 10,6.9); designa, pues, a Dios en relación con todo el género humano, con anterioridad a la elección de Israel. A menos que su referencia vaya restringida por un genitivo dependiente (cf. 12,16.29), "Díos" tiene una connotación universalista. En consecuencia, también las expresiones que incorporan el término "Dios" (1,14), "el reinado/reino de Dios" (1,15; 4,11.26.30, etc.), "el designio de Dios" (3,35).
          La denominación "Señor" (gr. Kyrios, sin artículo) traduce el hebr. Yahweh y denota al Dios de Israel (cf. 12,29.30); se encuentra a menudo en citas del AT (Mc 1,3; 11,9; 12,11; 12,29.30.36); es el Dios que eligió a Israel (13,20).
          La tercera denominación divina es la de "Padre" (gr. patêr) de Jesús o de los suyos; este apelativo divino pertenece al vocabulario de la comunidad (8,38: ante ambos grupos; 11,25; con los discípulos; 13,32: con cuatro discípulos; cf. 13,3; 14,36: oración de Jesús).
         El juego de las tres denominaciones puede apreciarse en el cap. 13, donde aparece "el Dios" creador de la humanidad (13,19), Kyrios, el Dios de Israel (13,20), y "el Padre", apelativo divino en la comunidad cristiana (13,32).
       Si se coteja el apelativo "Padre" con lo expuesto al principio sobre "el secreto del reino de Dios", aparece la coincidencia de uno y otro concepto. "El Padre" es el Dios que, por amor (cf. 1,11: "Tú eres mi Hijo, el amado"), comunica al hombre su propia vida (1,10: "el espíritu"); éste es precisamente el secreto del Reino: que Dios quiere ser Padre de la humanidad entera, que quiere comunicar su vida (Espíritu) a todo hombre para que alcance la plenitud (hacerlo "hijo" suyo) y constituya una sociedad libre, justa y feliz, digna del hombre pleno. "Comprender el secreto" equivale a "conocer a Dios".
       Dios es "Creador" de toda la humanidad, pero, a partir de Jesús, quiere ser "Padre" de todos los hombres sin distinción; en eso consiste su reinado, que Jesús anuncia (1,15). De hecho, es Padre de aquellos que aceptan su ofrecimiento y hacen la opción por Jesús, que es la opción por la plenitud humana ("el Hijo del hombre/el Hombre"). De ahí que sólo a sus seguidores hable Jesús de "vuestro Padre" (11,25): son ellos quienes, por haber recibido el Espíritu (cf. 1,8), tienen con Dios la relación de "hijos".

JUAN MATEOS

martes, 6 de junio de 2017

EL HECHO QUE HIZO CREER QUE MOISÉS FUE EL AUTOR DEL PENTATEUCO.

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Victoria sobre Amalec (Nm 24,20; Sal 83,8)

ÉXODO 17,8Los amalecitas fueron y atacaron a los israelitas en Rafidín.
9Moisés dijo a Josué:
-Escoge unos cuantos hombres, haz una salida y ataca a Amalec. Mañana yo estaré de pie en la cima del monte con el bastón maravilloso en la mano.
10Hizo Josué lo que le decía Moisés y atacó a los amalecitas; entretanto, Moisés, Aarón y Jur subían a la cima del monte.
11Mientras Moisés tenía en alto la mano vencía Israel, mientras la tenía bajada vencía Amalec. 12Y como le pesaban las manos, ellos cogieron una piedra y se la pusieron debajo para que se sentase; mientras, Aarón y Jur le sostenían los brazos, uno a cada lado. Así sostuvo los brazos hasta la puesta del sol.
13Josué derrotó a Amalec y a su tropa a filo de espada.
14El Señor dijo a Moisés:
-Escríbelo en un libro de memorias y léeselo a Josué: "Borraré la memoria de Amalec bajo el cielo".
15Moisés levantó un altar y lo llamó "Señor, mi estandarte", 16diciendo:
-Monumento al trono del Señor; el Señor está en guerra con Amalec de generación en generación.

Explicación.

17,8-16 Este episodio o anécdota ilustra otro tipo de peligro en la marcha por el desierto: la hostilidad de tribus de beduinos. Según Gn 36,15s, los amalecitas eran descendientes de Esaú; según Jue 6,1-6 y 1 Sm 30 practicaban incursiones predatorias. La acción de Moisés es otro efecto del bastón maravilloso: véase en Sal 65,8 el paralelismo entre "el estruendo del mar" y "el tumulto de los pueblos". Para unificar los datos, hemos de imaginarnos un alternar la mano que empuña y mantiene en alto el bastón; no se habla de oración.

17,9 Por primera vez entra en escena Josué, sin ser presentado, como si fuera conocido.

17,11 Sal 44,5-8.

17,14 Por primera vez leemos en el Pentateuco un encargo de escribir un suceso. Este germen finge a Moisés autor del Pentateuco, por mandato de Dios. Josué ha de escucharlo y quizá aprenderlo de memoria. Del libro de memorias se cita una sola frase que, según 1 Cr 4,41-43, se cumple en tiempos de Ezequías.

17,15-16 Hemos respetado el texto hebreo, interpretando yad como monumento (1 Sm 15,12; 2 Sm 18,18). Unos toman la expresión como fórmula de juramento; otros corrigen y traducen "una mano en el estandarte".

lunes, 5 de junio de 2017

EL JESÚS HISTÓRICO

EL JESÚS HISTÓRICO. John P. Meier. Un judío marginal.
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1)       La realidad total de una persona es en principio incognoscible, a pesar de que nadie negaría que esa realidad total existió. Esto nos recuerda simplemente que, por su propia naturaleza, todo conocimiento histórico acerca de los seres humanos es limitado.

2)       Respecto a muchos personajes públicos de la historia moderna, las montañas de datos empíricos disponibles hacen posible un retrato “razonablemente completo” del individuo “real”, lo cual no quita que, naturalmente, quepan interpretaciones diversas de esos datos.

3)       Aun disponiendo de un material fuente mucho menos abundante, los estudiosos de la historia antigua pueden reconstruir a veces un retrato razonablemente completo de unas cuantas grandes figuras (p. ej. Cicerón y César).

4)       Sin embargo, carecemos de fuentes suficientes para reconstruir un retrato razonablemente completo de la gran mayoría de los personajes de la historia antigua; el Tales de Mileto o el Apolonio de Tiana “real” está simplemente fuera de nuestro alcance. A esta última categoría pertenece Jesús de Nazaret. No podemos conocer al Jesús “real” mediante investigación histórica, ni su realidad total ni siquiera un retrato biográfico razonablemente completo. Sí podemos conocer, en cambio, al “Jesús histórico”.



EL JESÚS HISTÓRICO.

                  El Jesús de la historia es una abstracción y construcción moderna. Este judío marginal de una provincia marginal situada en el extremo oriental del Impero Romano no dejó escritos propios (como hizo Cizerón), ni monumentos arqueológicos u objetos (como hizo Augusto), ni nada que venga de él sin intermediarios. El Jesús histórico no es el Jesús real. El Jesús histórico puede darnos fragmentos de la persona “real”, pero nada más. 

                Los Evangelios  nos presentan al “Jesús terreno”, esto es, una pintura –aunque parcial y coloreada teológicamente-  de Jesús durante su vida en la tierra, pero no presentan al Jesús histórico. 

FUENTES.

                   La fuente principal de nuestro conocimiento acerca del Jesús histórico es también el mayor problema: los cuatro evangelios canónicos, que los cristianos aceptan como parte del Nuevo Testamento. Los evangelios no son principalmente obras de historia en el sentido moderno de la palabra. Su finalidad es, ante todo, proclamar y fortalecer la fe en Jesús como Hijo de Dios, Señor y Mesías. Su versión está imbuida desde principio a fin por la fe en que Jesús crucificado resucitó de entre los muertos y volverá glorioso para juzgar al mundo. Además, los Evangelios no intentan o dicen ofrecer nada semejante a un relato completo ni siquiera un resumen de la vida de Jesús. Marcos y Juan presentan a Jesús ya adulto, empezando por su ministerio. Tanto Mateo como Lucas anteponen a la narración del ministerio público dos capítulos de relatos sobre la infancia, cuya historicidad es muy debatida. Inmediatamente reconocemos la imposibilidad de escribir la biografía (en sentido moderno) de un hombre que murió a la treintena de edad, cuando, en el mejor de los casos, conocemos acontecimientos escogidos de tres o cuatro amos de su vida.

                   Y lo que es peor: no sabemos prácticamente nada acerca de la verdadera secuencia histórica de esos acontecimientos de los que nos ha quedado noticias.

                  Mateo reordena libremente los relatos de milagros de Marcos para crear una pulcra colección de nuevos relatos dividida en tres grupos separados entre sí por material “aislante” (Mt 8-9).  El gran sermón de la montaña que presenta Mt se encuentra, en parte, en el sermón del llano, más breve, de Lucas y, en parte, en material diseminado por el largo relato que hace Lucas del viaje final de Jesús  hasta Jerusalén (Lc 9,51-19,27).

                 Cada autor sinóptico ha reordenado las perícopas en la estructura de su evangelio para acoplarlas a su propia visión teológica. Dado que también, las colecciones de perícopas anteriores a los Evangelios ya estaban ordenadas de una manera artificial, no tenemos la posibilidad de determinar cuál es el orden histórico de los acontecimientos, si es que realmente lo hay.

                Podemos afirmar de que el Ministerio de Jesús empezó después de su bautismo por Juan en el Jordán y terminó con el fatídico viaje final a Jerusalén para la fiesta de Pascua. No es posible saber la duración exacta de los acontecimientos del ministerio público ni su orden exacto. Sin una idea del “antes y después”, toda biografía en el sentido moderno es imposible.

                 Para mayor confusión, en el cuarto Evangelio Juan va a su aire en gran medida, centrado en el ministerio de Jesús, no en Galilea, como los sinópticos, sino más bien en Judea y Jerusalén.. En el cuarto Evangelio, Jesús adulto viaja a Judea y Jerusalén al menos cuatro veces, lo cual contrasta con el único viaje que se registra en los sinópticos al final del ministerio público.


HEMOS CONSERVADO LAS PALABRAS EXACTAS DE JESÚS.

                El erudito del siglo XX que confiaba en nuestra habilidad para extraer de los Evangelios la misma voz de Jesús era Joachim Jeremías, que se dedicó a reconstruir el original arameo de varios dichos auténticos de Jesús.

                Por ejemplo, tenemos cuatro relatos de lo que Jesús dijo sobre el pan y el vino en la última cena (Mc 14,22-25; Mt 26,26-29; Lc 22,19-20; 1 Cor 11,23-26), y las cuatro versiones difieren entre sí. Obviamente, Jesús pudo decir estas palabras sólo una vez antes de que su vida acabase bruscamente; por tanto no podemos alegar supuestas  repeticiones en varias formas. Tenemos aquí un dato revelador: las “palabras eucarísticas” eran claramente importantes para la Iglesia primitiva, pero su importancia para la Iglesia primitiva garantizaba una coincidencia en la sustancia, no en las palabras mismas. Y si esto es verdad para las “palabras de la institución” pronunciadas en la última cena, ¿tenemos alguna razón para pensar que otras palabras de Jesús fueron conservadas con mayor celo al pie de la letra? 

FUENTES.

               El judío e historiador José ben Matías (37/38 d.c). Conocido como Flavio Josefo. Escribió dos grandes obras: La guerra judía, comenzada en los años inmediatamente posteriores a la caía de Jerusalén en año 70 d.Cy la mucho más extensa Antigüedades Judaicas, escrita entre el 93-94 d.C. Ambas, al menos en algunas versiones, contienen pasajes en los que se menciona a Jesús. Lo que ocurre es que al menos, con seguridad, un pasaje es de creación cristiana posterior; ¿y los otros?

             Pasaje clave: “Así, pues, habiendo pensado esta clase de persona (o sea, un cruel saduceo), Anano, que disponía de una ocasión favorable porque Festo había muerto y Albino estaba aún de camino, convocó una reunión (sandrín) de jueces y llevó ante él al hermano de Jesús, que es llamado Mesías, de nombre Santiago, y a algunos otros. Los acusó de haber transgredido la ley y los entregó para que fuesen apedreados”.

           Ideas de la autenticidad del pasaje:

1)       Josefo no conoce la línea genealógica (“Santiago, hijo de José””) que podría utilizar para identificar a Santiago; por eso se ve forzado a identificarlo por medio de su hermano Jesús, más conocido como “el Mesías”.

2)       Por el modo como el texto identifica a Santiago, no es plausible que proceda de una mano cristiana ni tampoco de una fuente cristiana. Ni el NT ni los primitivos autores cristianos se refieren a Santiago de Jerusalén de un modo tan despegado como “el hermano de Jesús”, sino –con la reverencia que cabría esperar- “el hermano del Señor” o “el hermano del Salvador”. Pablo, que no tenía demasiado cariño a Santiago, le llama “el hermano del Señor” en Gál 1,19. Hegesipo (historiador de la Iglesia en el Siglo II, habla igualmente de Santiago (Eusebio, Historia Eclesiástica, 2.32.4). La designación de Josefo no concuerda con el NT ni con el uso patrístico primitivo, y por tanto no procede probablemente de la mano de un interpolador cristiano. 

Las demás fuentes; Tácito y otros autores paganos del siglo II d.C; las fuentes judías aparte de Josefo, los agrapha (hechos y dichos no escritos de Jesús), los evangelios apócrifos, el material de Nag Hammadi (restos de una antigua biblioteca copta escritos en el siglo IV d.C) no nos aportan nada del Jesús histórico.

domingo, 4 de junio de 2017

EL ESTADO DE PERFECCIÓN. VIDA MONÁSTICA. ERROR DOCTRINAL.

JUAN MATEOS.


    En el siglo IV se estableció el problema a propósito de una frase de Pablo: 1 Tesalonicenses517 "orad constantemente". Esto se entiende literalmente y por lo tanto, hay que estar orando las 24 horas del día. Evagrio Póntico se va a Palestina y después a Egipto y allí él propone esta doctrina llamada Hesicasmo donde la oración está íntegramente dirigida a Dios. La mente tiene que estar siempre puesta en Dios sin distraerse. Por lo tanto, si tiene que comer o tiene que ganarse la vida, Evagrio recomendaba que hiciese un trabajo manual que no le impida esa atención, por ejemplo fabricar cestos de mimbre, lo van haciendo mecánicamente y no por eso restaba atención a la oración. Esto, hace imposible la vida cristiana. ¿Quién puede hacer eso? La mayor parte de la gente, si pretende hacer esto, acabarían con grandes quebraderos de cabeza. Esa tensión es imposible mantenerla normalmente. 

Llegaron otros Padres de la Iglesia BASILIO. Dijo del Hesicasmo que "NO". Que esa oración de la que se habla en el texto de Pablo significa "la intención de la vida" -vuestra intención es estar y agradar a Dios- esa debe ser vuestra oración, que dura siempre, sea consciente o no. No consiste en una atención consciente de la mente. Hablamos pues del "enfoque de la vida". Afraates coincide plenamente con Basilio. Y luego llega Agustín de Hipona. Este vuelve a ratificar los comentarios de Basilio. De manera que todas las grandes figuras (Griegos, Persas y Latinos) dicen que eso que dice Evagrio es una barbaridad. Lo importante es tener una disposición interior continua que nos orienta hacia Dios, y ya no hay más. Esto permite que los cristianos y cristianas podamos tener cualquier clase de actividad. 

               Condenan a Evagrio como hereje pero las obras de Evagrio se conservan, este escribió bastante. Esas obras pasan a los monasterios, le cambian el nombre del autor, para no poner Evagrio que había sido condenado, y pasan a ser la lectura espiritual de los monasterios.

            ¿Quién puede aspirar a esa atención? Solamente "una persona que no tiene otra cosa que hacer en el mundo". El estado de perfección cristiana pasa a ser de aquel que está encerrado y con la atención puesta íntegramente en Dios. ¡Menudo error ha pasado a formar parte de la Iglesia! 

               Y de ahí viene el Estado de Perfección. ¡Que es falso!

             La perfección nos la da la calidad de nuestro amor.

                                                             Juan Mateos.   

sábado, 3 de junio de 2017

EL GEN DE DIOS.




¿Por qué la espiritualidad es una fuerza tan poderosa y universal? ¿Por qué tanta gente cree en cosas que no puede ver, oler, saborear, oír o tocar?

El prestigioso genetista Dean Hamer sostiene que la respuesta está en nuestros genes y que la espiritualidad es una de nuestras herencias básicas, un instinto que nos proporciona un sentido de la vida y valor para superar dificultades y pérdidas. Además, también incrementa nuestras probabilidades de supervivencia reproductiva porque ayuda a reducir el estrés, previene enfermedades y aumenta la esperanza de vida.

Basándose en los últimos descubrimientos en genética del comportamiento y en neurobiología, el autor ha analizado la composición genética de unos mil individuos de diferentes edades y contextos sociales y ha comparado muestras de sus ADN con una escala que mide la espiritualidad, consiguiendo identificar un “gen de Dios” específico -el VMAT2- que demuestra cómo ésta se manifiesta en el cerebro.

En la estela de la mejor ciencia divulgativa, “El gen de Dios” es una investigación profunda pero accesible que nos lleva a cambiar la forma de pensar acerca de nosotros mismos, de nuestro mundo y de nuestra cultura. Escrito con objetividad, no busca confirmar la existencia o la inexistencia de Dios, sino tender un puente entre la religión y la ciencia.

El doctor genetista Dean Hamer afirma que la fe está determinada por la biología humana. Asegura que el VMAT2 es el “gen de Dios”. El autor se basa para exponer estas afirmaciones en los últimos descubrimientos en Genética del comportamiento y en Neurobiología. Hamer, cuyo libro se subtitula precisamente ‘La investigación de uno de los más prestigiosos genetistas mundiales acerca de cómo la fe está determinada por nuestra biología’, sostiene que la respuesta está en los genes del hombre y que la espiritualidad es una de sus herencias básicas, un instinto que proporción un sentido de la vida y valor para superar dificultades y pérdidas.

Además, también incrementa las probabilidades de supervivencia reproductiva del ser humano porque ayuda a reducir el estrés, previene enfermedades y aumenta la esperanza de vida.
Así, según explica, ha analizado la composición genética de unos 1.000 individuos de diferentes edades y contextos sociales y ha comparado muestras de sus ADN con una escala que mide la espiritualidad, “consiguiendo identificar un ‘gen de Dios’ específico, el VMAT2, que demuestra cómo ésta se manifiesta en el cerebro”.

El libro, según detalla, no busca confirmar la existencia o la inexistencia de Dios, “sino tender un puente entre la religión y la ciencia”: Cómo sentimos a Dios, La diferencia entre espiritualidad y religiosidad, Identificación transpersonal, ¿Mente o materia?, El poder de la oración, La curación por la fe o Cultura y ADN.
“La pregunta ‘¿Existe Dios?’ puede ir más allá de la ciencia, pero la pregunta ‘¿Por qué creemos en Dios?’, en otras palabras, el intento de entender el mecanismo a través del cual trabaja nuestra creencia en Dios o en un poder más alto, está potencialmente dentro de nuestra capacidad de comprensión”, argumenta.
En cualquier caso, el autor advierte de tres “limitaciones importantes” de su libro: que no es una explicación total de la espiritualidad; que la investigación sobre el comportamiento genético solamente puede explicar diferencias individuales, no características generales de la especie; y que éste es un libro sobre lo que los humanos creen, no sobre si esas creencias son verdad.

Hamer es autor de ‘The Science of Desire’, incluido en la lista de libros sobresalientes de ‘The New York Times’ y de ‘Living with Our Genes’. Ha publicado más de cien artículos en revistas de ciencia tanto académicas como divulgativas junto a sus colaboradores del Instituto Nacional de Cáncer de Estados Unidos. Doctorado por la Universidad de Harvard, ha sido galardonado con numerosos premios, entre los que destaca el ‘Ariens Kappers Award for Neurobiology’.

Un genetista molecular estadounidense ha llegado a la conclusión, después de comparar más de 2.000 muestras de ADN, que la capacidad de una persona para creer en Dios está relacionada con la química cerebral. Genetista afirma haber encontrado el gen ‘religioso’ en humanos.

Noticia del London Sunday Telegraph

Sus hallazgos han sido criticados por los líderes clericales, que desafían la existencia de un “gen de Dios” y dicen que la investigación mina uno de los principios fundamentales de la ge – que la iluminación espiritual se alcanza a través de la divina tranformación y no gracias a los impulsos eléctricos cerebrales.

Dean Hamer (en la foto), director de la Unidad de Regulación de la Estructura Genética en el Instituto Nacional para el Cáncer, ubicado en Bethesda, pidió a unos voluntarios que le respondieran a 226 preguntas para determinar el nivel de espiritualidad con el que se sentían conectados al universo.
Cuanto mas alta era la puntuación, mayor era la habilidad de esa persona para creer en una gran fuerza espiritual, y el Sr. Hamer encontró que en estas personas, la probabilidad de compartir el gen VMAT2 también era mayor.

Los estudios en gemelos demostraron que aquellos con este gen, un transportador vesicular de monoaminas que regula el flujo de elementos químicos que alteran el humor en el cerebro, tenían mayores probabilidades de desarrollar creencias religiosas.

Según comentó, crecer en un ambiente religioso tiene poco efecto sobre las creencias.

El Sr. Hamer, quien en 1993 afirmó haber identificado una secuencia de ADN relacionada con la homosexualidad masculina, comentó que la existencia del “gen religioso” explicaba por qué algunas personas tienen mayor aptitud para lo espiritual que otras.

“Buda, Mahoma y Jesús compartían todos una serie de experiencia místicas, o alteraciones en la consciencia, y por ello probablemente portaban este gen”, comentó. “Esto significa que la tendencia hacia lo espiritual es parte de la configuración genética. Esto no es algo que pase estrictamente de padres a hijos. Podría saltarse una generación, es como la inteligencia”.

Sus hallazgos, publicados en el libro “El gen de Dios: cómo la fé se configura en nuestros genes”, están siendo recibidos con gran escepticismo por mucha gente de la jerarquía religiosa.

El reverendo John Polkinghorne, miembro de la Royal Society y teólogo canónigo en la Catedral de Liverpool, dijo: “La idea de que existe un gen de la religiosidad va contra mis convicciones teológicas personales. No se puede reducir la fe al mínimo común denominador de la supervivencia genética. Esto demuestra la pobreza del pensamiento reduccionista”.

El reverendo Walter Houston, capellán del Mansfield College en Oxford, y profesor de teología comentó: “La creencia religiosa no está relacionada solo con la constitución de una persona, sino con la sociedad, la tradición, el carácter; todo cuenta. Poseer un gen que puede hacer todo eso, me parece bastante improbable”.

El Sr. Hamer insistió, no obstante, en que su investigación no se opone a la creencia en Dios.
“Las personas religiosas pueden señalar la existencia del gen de Dios como un signo más del ingenio del creador, una forma inteligente de ayudar a los humanos a reconocer y abrazar su presencia divina”, añadió.

Sobre Dean Hamer

El Doctor Dean Hamer es un relevante genetista y autor de “The Science of Desire” -incluido en la lista de libros sobresalientes de The New York Times- y de “Living with Our Genes”. Con sus colaboradores del Instituto Nacional de Cáncer de Estados Unidos, ha publicado más de cien artículos en revistas de ciencia tanto académicas como divulgativas. Doctorado por la Universidad de Harvard, ha sido galardonado con multitud de premios, entre los que destaca el Ariens Kappers Award for Neurobiology. Ha aparecido en programas como “Good Morning America”, “Dateline” u “Oprah”, además de en documentales para la HBO, la PBS y el Discovery Channel.

viernes, 2 de junio de 2017

EL LEVÍTICO; ¿LIBRO CRISTIANO?

L.A Schökel.

 ¿No sería mejor decir que es un libro abolido por Cristo? Todos los sacrificios reducidos a uno, y éste renovado en la sencillez de un convite fraterno; todas las distinciones de animales puros e impuros arrolladas por el dinamismo de Cristo, que todo lo asume y santifica. Desde la plenitud y sencillez liberadora de Cristo, el Levítico se nos antoja como un catálogo de prescripciones jurídicas abolidas, como país de prisión que recordamos sin nostalgia. Este sentido dialéctico del libro es interesante, desde luego, y llegará hasta ser necesario para denunciar la presencia reptante del pasado entre nosotros, para curarnos de la tentación de recaída.

jueves, 1 de junio de 2017

EL EJÉRCITO "DEL CHUPETE"



                    

    Durante la toma de los Santos Lugares y dentro de las denominadas Cruzadas tendríamos que destacar un ejército integrado por unos setenta mil niños procedentes de Francia y de Alemania. Los franceses (unos treinta mil) estaban dirigidos por un joven llamado Stephan. Los alemanes estaban al mando de un niño llamado Nicolás.

                        La posible razón por la que se permitió que chicos tan jóvenes marcharan a Tierra Santa es que existia la creencia de que al tratarse de un ejército de inocentes estarían ayudados por Dios, que se encargaría de protegerlos hasta el final de su viaje.

                        Los jóvenes franceses tenían pensado llegar hasta el puerto de Marsella y allí embarcarse rumbo a Tierra Santa, pero fueron engañados por los adultos que los acompañaban y embarcados con destino a los puertos de África del Norte, donde fueron vendidos como esclavos. Los alemanes no tuvieron mejor suerte. La inmensa mayoría pereció en el penoso viaje fundamentalmente de hambre y frío y los que sobrevivieron aunque llegaron al destino fueron asesinados antes de llegar a los Santos Lugares.

                      Aún hoy se piensa que esta historia tiene más de ficción que de realidad aunque en todos los libros de historia se ha reflejado este acontecimiento como "La Cruzada de los niños".