domingo, 19 de agosto de 2018

"FIERRO AL INFIEL". FERNANDO III ¿EL SANTO?






Para un hombre normal y corriente alcanzar la santidad es algo bastante difícil, pero que la alcance un rey, a mí me parece casi imposible. Pero reyes santos los ha habido. Se trata de reyes antiguos, muy dados a la guerra y la matanza ¡eso sí, siempre sobre los considerados infieles! Y que fueron canonizados cuando la Iglesia tenía unos planteamientos bastante diferentes de los actuales. 

Éste es el caso de Fernando III, que ya desde su muerte y sin subir a los altares, fue llamado el Santo. Fernando heredó Castilla de su madre doña Berenguela y la corona de León de su padre Alfonso IX, después de que sus hermanastras Dulce y Sancha renunciasen a sus derechos. La unión de ambos reinos no resultó fácil, especialmente por parte de la nobleza leonesa, pero desde 1218 ciñó ambas coronas. Una vez que logró esto, Fernando se decidió a continuar la Reconquista, que según dicen, tenía una clara inspiración religiosa porque se trataba de un monarca muy pío. Su lema era "fierro al infiel", y el "fierro" consistía, ni más ni menos, que en arrebatar a los hijos de Mahoma sus territorios para reintegrarlos a los cristianos, aunque para ello tuviera que pasar a cuchillo a los "moros" que se defendiesen. 

En 1234 Fernando se aplicó a esta tarea con singular tenacidad. En este mismo año tomó Úbeda y al cabo de dos años hizo lo propio con Andújar, Martos, Baeza y Córdoba. En 1243 conquistó Murcia y en 1246, Jaén ¡y es fácil de suponer cuántos hombres cayeron en estas empresas! Pero el sueño de nuestro rey era hacerse con Sevilla, la perla del Guadalquivir. 

Fernando la sitió con lo más florido de la nobleza castellana, pero la ciudad resistió muchos meses. Las escaramuzas entre los sitiadores y los sitiados eran frecuentes, pero no se dio ninguna batalla definitiva y ninguno de ellos obtuvo una clara ventaja. Sin embargo, el 3 de mayo de 1248, el almirante de Castilla, Bonifaz, remontando el Guadalquivir, rompió el puente que unía Sevilla con Triana, que era el único punto por el que se abastecía la ciudad. Como hemos visto a lo largo de la historia, lo que a veces no se consigue por las armas, se consigue por el hambre, y desde esta fecha el hambre comenzó a hacer estragos entre los habitantes sevillanos. 

Los notables sevillanos intentaron pactar con Fernando, a espalda de los jefes militares, para tratar de rendir la ciudad que cada vez estaba más agobiada por las necesidades. Pero el Santo no mostró ninguna piedad. O rendición total e incondicional o nada. EI23 de noviembre de 1248 se tomó el Alcázar y se dio la oportunidad a los sevillanos de abandonar la ciudad en el plazo de un mes para lo que puso a su disposición unas pequeñas naves. Muchos de ellos marcharon a otras tierras musulmanas, dentro de la Península, despreciando la posibilidad de volver a África. Todos habían nacidos en el solar hispano y las tierras allende del estrecho les resultaban tan extrañas como a un castellano de la época. 

Un mes después de la toma del Alcázar, el22 de diciembre del año 1248, el rey Fernando recibía las llaves de la hermosa Sevillla. Cuando los vencedores entraron en la ciudad quedaron pasmados. Su belleza, sus monumentos, la forma de vida tan distinta de la dureza castellana y de los rígidos preceptos religiosos cristianos quedaron eclipsados por la visión de otro mundo, alegre y rico, como era el del Islam andalusí. Fernando había cumplido su sueño y en esas tierras se establecieron las órdenes militares y llegaron los eclesiásticos. La conquista se asentó con el establecimientos de muchos nobles que provenían de Castilla y León junto con sus vasallos queheredamientos y donadíos, según fueran repobladores o hubieran contribuido a la campaña guerrera con dinero o con las armas en la mano. 

La salud del rey Fernando comenzó a debilitarse, pero, belicoso como siempre, fue más allá y consideró que lo mejor sería proseguir sus conquistas en África para que, definitivamente, la cruz venciera a la media luna, pero no llegó a cruzar el Estrecho de Gibraltar y murió en Sevilla el 30 de mayo de 1252. Allí yace enterrado, en la catedral, en la llamada Capilla Real. 

Contaba 53 años que le habían dado para mucho, ¡sobre todo para aplicar, siempre victorioso el "fierro al infiel"!

sábado, 18 de agosto de 2018

FESTEJOS TAURINOS Y MASTURBACIÓN.



 
A mediados del siglo XVI, el Papa Pío V condenó los festejos taurinos con la excomunión. Entre los siglos VI y IX, la Iglesia castigaba la masturbación femenina con siete años de ayuno; y la masculina, hasta con más de quince años.

viernes, 17 de agosto de 2018

FENÓMENOS FORTEANOS.

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Se le llama así a cualquier fenómeno paranormal o extraño que parezca desafiar una explicación natural, como las lluvias de ranas, peces, piedras, aves muertas, carne, culebras; desconcertantes experiencias religiosas, como los estigmas; bolas de fuego voladoras en el cielo nocturno, combustión humana espontanea, OVNIS, actividad poltergeist, y criaturas monstruosas.

Los fenómenos forteanos reciben el nombre de honor a Charles Fort [1874-1932], periodista norteamericano. Después de que una herencia le permitió dejar el trabajo como periodista a principios de su cuarta década, Fort dedicó el resto de su vida a reunir y catalogar miles de fenómenos extraños que no tenían explicación, que encontró revisando diarios científicos y populares en el Museo Británico y en la Biblioteca Pública de Nueva York. Fort nunca intentó explicar estos fenómenos pero utilizó esos ejemplos para señalar las limitaciones del conocimiento científico y el peligro de la aceptación dogmática de las leyes naturales, que estos fenómenos parecían contradecir.

Fort recopiló su investigación en cuatro libros:
El Libro de los Malditos [1919];
Nuevas Tierras [1923];
¡Mirad! [1931];
y Talentos Extravagantes [1932].

En El Libro de los Malditos, que enumera más de mil incidentes de ese tipo, Fort puso en tela de juicio al método científico de aceptar un fenómeno como genuino sólo si se podía demostrar. Para Fort era prueba suficiente que hubiera sucedido y se informara de él; la razón de que sucediera era menos importante.

jueves, 16 de agosto de 2018

FENÓMENO DE LAS VOCES ELECTRÓNICAS (FVE)

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El término fenómeno de la voz electrónica se refiere a la supuesta comunicación que los espíritus mantienen con nosotros a través de cintas de audio y otros dispositivos electrónicos. Parece ser que la creencia en este fenómeno comenzó con Sarah Estep, quien afirma que en 1970 comenzó a grabar voces en la grabadora de su esposo. Estep está segura que esas voces son de espíritus y que eso prueba que hay vida después de la muerte. En conclusión, la gente se niega a abandonar la idea de vida después de la muerte.

miércoles, 15 de agosto de 2018

FELIPE V, BORBÓN Y CENSOR.






La Historia de España, así, con mayúsculas, recibió el 13 de marzo de 1720 un varapalo que le arreó Felipe V, el primero de los Borbones. Ordenó el rey que se arrancaran tres hojas de una de las compilaciones históricas más serias y documentadas que se habían hecho hasta aquel siglo XVIII. Tres hojas de la Sinopsis Histórica y Cronológica de España,escrita por el ilustrado Juan Ferreras. ¿Y de qué hablaban aquellas tres hojas? Acabáramos... de la Virgen del Pilar. 
Juan Ferreras era un erudito. Llegó a bibliotecario mayor y fue uno de los fundadores de la real Academia de la Historia; o sea, que saber, sabía un rato largo. Escribió aquella cronología en dieciséis volúmenes con la intención de reparar los defectos que se encontraban en la historia de España, repleta, según dijo, «de fábulas y ficciones que la oscurecen». Con la Iglesia hemos dado, Sancho, porque no se le ocurrió otra cosa que decir que la imagen de la Virgen del Pilar no la habían traído unos ángeles, sino que había llegado directamente de Francia en el siglo XV. Ferreras, encima, era sacerdote, para nada sospechoso de tirar piedras contra su propio tejado, aunque eso no le impidiera revisar las fuentes históricas. 
La tradición indiscutida e indiscutible decía que el apóstol Santiago estaba predicando en Zaragoza, allá por el año 40, cuando se le apareció la Virgen en carne mortal y le ordenó que
edificara una iglesia. A la vez, unos ángeles le entregaron una imagen sobre un pilar de jaspe, de ahí lo de la Virgen del Pilar, y se suponía que desde entonces esa talla milagrosa se hallaba en Zaragoza. 

Ferreras no negaba la existencia de la Virgen, sino la fábula de los angelitos. Además, no hacía falta ser muy listo para averiguar que el estilo de la talla coincidía con la imaginería salida de los talleres de La Borgoña, en Francia, probablemente tallada por Juan de la Huerta. 

Sea como fuere, aquellas tres hojas que negaban el descenso milagroso de la imagen fueron arrancadas de cuajo por real orden. Ahora... no me digan que no tiene guasa que la imagen del Pilar, aquella que no quería ser francesa, fuera tallada, precisamente, en Francia. 

 NIEVES CONCOSTRINA.

martes, 14 de agosto de 2018

FELIPE II, EL REY MÁS ESOTÉRICO.



              Y es que el monarca Felipe II (1527-1598) tenía fascinación por conocer su futuro. En su Corte se podía encontrar magos, alquimistas, astrólogos... Fue tal la obsesión que tenía por saber lo que le depararía el destino que ordenó que le confeccionaran varias cartas astrales; entre ellas, la más famosa fue la denominada Prognosticón, encargada al médico Matías Haco. Una carta astral que el rey utilizaba como referente en su vida, aunque el tiempo juzgaría que de forma errónea, porque no fueron muchos sus aciertos. Por ejemplo, le pronosticaron que tendría más descendientes que su padre (primer fallo) o que Granada sería su lugar de residencia (todo lo contrario, Granada y sus moriscos generaron al monarca ás de un quebradero de cabeza). Aún así, el rey tomaba muy pocas decisiones importantes del reino sin consultar el Prognosticón.

            Felipe II era un rey muy devoto y católico, por eso es posible que no fueran tan esotéricas las razones que lo impulsaran a rodearse de alquimistas y que más bien fueran económicas. Felipe II contrató a Tibero della Rocca para que intentara transformar metales en oro o plata con los que poder pagar a sus ejércitos. Tras muchos intentos el resultado no fue el deseado y las arcas del Estado quedaron notablemente mermadas.

lunes, 13 de agosto de 2018

FELICIDAD: VISIÓN PSICOLÓGICA Y BIOLÓGICA.


HOMO DEUS.

YUVAL NOAH HARARI

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El techo de cristal de la felicidad se mantiene en su lugar sustentado en dos fuertes columnas: una, psicológica; la otra, biológica.

En el plano psicológico, la felicidad depende de expectativas, y no de condiciones objetivas. No nos satisface llevar una vida tranquila y próspera. En cambio, sí nos sentimos satisfechos cuando la realidad se ajusta a nuestras expectativas. La mala noticia es que, a medida que las condiciones mejoran, las expectativas se disparan. Mejoras espectaculares en las condiciones, como las que la humanidad ha experimentado en décadas recientes, se traducen en mayores expectativas y no en una mayor satisfacción. Si no hacemos algo al respecto, también nuestros logros futuros podrían dejarnos insatisfechos como siempre.

En el plano biológico, tanto nuestras expectativas como nuestra felicidad están determinadas por nuestra bioquímica, más que por nuestra situación económica, social o política. Según Epicuro, somos felices cuando tenemos sensaciones placenteras y nos vemos libres de las desagradables. De manera parecida, Jerey Bentham sostenía que la naturaleza ofrecía el dominio sobre el hombre a dos amos: el placer y el dolor, y que solo ellos determinan todo lo que hacemos, decimos y pensamos.

El sucesor de Bentham, John Stuart Mill, explicaba que la felicidad no es otra cosa que placer y ausencia de dolor, y que más allá del placer y del dolor no hay bien ni mal. Quien intenta deducir el bien y el mal de alguna otra cosa (como la palabra de Dios o el interés nacional) nos engaña, y quizá también se engaña a sí mismo.

En la época de Epicuro, estas ideas eran blasfemas. En la época de Bentham y Mill, eran subversión radical. Pero en el inicio del siglo XXI, son ortodoxia científica. Según las ciencias de la vida, la felicidad y el sufrimiento no son otra cosa que equilibrios diferentes de las sensaciones corporales. Nunca reaccionamos a acontecimientos del mundo exterior, sino solo a sensaciones de nuestro propio cuerpo. Nadie padece por haber perdido el empleo, por haberse divorciado o porque el gobierno decidió entrar en guerra. Lo único que hace que la gente sea desgraciada son las sensaciones desagradables en su propio cuerpo. Ciertamente, perder el empleo puede desencadenar la depresión, pero la propia depresión es una especie de sensación corporal desagradable. Hay mil cosas que pueden enojarnos, pero el enojo nunca es una abstracción. Siempre se siente como una sensación de calor y tensión en el cuerpo, que es lo que hace que el enojo sea tan exasperante. No en vano decimos que "ardemos" de ira.

Por el contrario, la ciencia dice que nadie alcanza la felicidad consiguiendo un ascenso, ganando la lotería o incluso encontrando el amor verdadero. La gente se vuelve feliz por una cosa y solo una: las sensaciones placenteras en su cuerpo. Sólo conocemos sensaciones. Si le ascienden en el trabajo pero, por alguna razón, no experimenta sensaciones placenteras, no se sentirá muy satisfecho. También es cierto lo contrario: si acaba de ser despedido o de perder un partido de fútbol muy importante, pero experimenta sensaciones muy placenteras -quizá se tomó alguna pastilla-, todavía podría sentirse en la cima del mundo.

La mala noticia es que las sensaciones placenteras desaparecen rápidamente, y más pronto o más tarde se transforman en sensaciones desagradables. 

Todo esto es culpa de la evolución. Durante incontables generaciones, nuestro sistema bioquímico se adaptó a aumentar nuestras probabilidades de supervivencia y reproducción, no nuestra felicidad. El sistema bioquímico recompensa los actos que conducen a la supervivencia y a la reproducción con sensaciones placenteras. Pero estas no son más que un truco efímero para vender. Nos esforzamos para conseguir comida y pareja con el fin de evitar las desagradables sensaciones del hambre y de gozar de sabores agradables y orgasmos maravillosos. Pero los sabores agradables y los orgasmos maravillosos no duran mucho, y si queremos volver a sentirlos, tenemos que ir en busca de más comida y más pareja.

No es el fin lo que nos hace felices: es el viaje. Escalar el Everest es más satisfactorio que hallarse en la cumbre; los flirteos y el juego previo son más excitantes que el orgasmo,  y realizar experimentos de laboratorio que producirán resultados importantes es más interesante que recibir encomios y premios. Pero esto apenas cambia el panorama. Solo indica que la evolución nos controla con una amplia gama de placeres. A veces nos seduce con frescas sensaciones de dicha y tranquilidad, mientras que en otras ocasiones nos incita a seguir adelante con sensaciones excitantes de euforia y emoción.