martes, 20 de junio de 2017

EL OJO DE LA AGUJA.



  
EXPLICACIÓN ERRÓNEA. 

En el Evangelio de San Mateo dice "es mas fácil que un camello pase por el ojo de una aguja a que un rico entre al Reino de los Cielos". 

San Mateo Apostolado

San Jerónimo, el traductor del texto, interpreto la palabra "Kamelos" como camello, cuando en realidad en griego "Kamelos" es aquella soga gruesa con la que se amarran los barcos a los muelles.

EXPLICACIÓN ACERTADA. 


     Los discípulos quedaron desconcertados ante estas palabras suyas. Jesús, reaccionó y les dijo de nuevo: "Hijos, ¡qué difícil es entrar en el Reino de Dios para los que confían en la riqueza! Más fácil es que un camello pase por el ojo de una aguja que no que entre un rico en el Reino de Dios".

        Las palabras de Jesús siembran el desconcierto entre los discípulos: en el judaísmo se consideraba la riqueza señal de la bendición divina (1), y ellos piensan que en el reino de Dios (la nueva sociedad) continuaría existiendo la riqueza individual, sin pensar en la dependencia que ésta crea. Por eso, la afirmación de Jesús (2) es para ellos algo insólito e inesperado (3).

           Esta redacción al dicho de Jesús muestra de nuevo que el inconformismo de los primeros llamados, que los movió a seguir a Jesús, era en relaidad un deseo de reforma respetando las estructuras sociales, no de un cambio de sociedad.

           Jesús no se retracta de lo que ha dicho, pero, ha de hacer comprender a los discípulos que sus exigencias, aunque parezcan duras, nacen del amor, los llama cariñosamente "hijos" (4). Este apelativo lo ha usado antes para dirigirse al paralítico (2,5), figura de la humanidad pagana, y a la mujer con flujos (5,34: "hija") figura representativa de los marginados en la sociedad judía; en el diálogo con la sirofenicia, ha hablado del pan "de los hijos" (7,27), refiriéndose a los judíos (5). La variedad de los destinatarios del término (paganos, judíos y discípulos) muestra la extensión universal del amor de Jesús.

           Insiste Jesús en la misma idea de antes, aunque añade un matiz: el rico no sólo tiene riquezas, sino que confía en ellas, cree que son el mejor medio de asegurar la propia existencia (6). Jesús ha intentado convencerlo de que hay una riqueza y una seguridad superior (10,21: "un tesoro en el cielo"), pero no lo ha conseguido.

          Con una frase hiperbólica ("Más fácil es que un camello pase...") acentúa Jesús la práctica imposibilidad de que un rico renuncie a la seguridad que le da su riqueza para entrar en su comunidad (el reino de Dios) y contribuir a la creación de una sociedad nueva (7).


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(1). Gundry 555: Jesús desmonta la idea de que la riqueza combinada con la piedad es un signo del favor de Dios (Gn 13,2; 24,35; Dt 8,7.19; 15,16; 28,1-14; Job 1,10; 42,10; Prov 3,9s; 10,22; 22,4). Pesch II 220: La riqueza que no se pone al servicio de la sociedad es un mammona inicuo y, por tanto, no es señal de rectitud, sino de pecado. Gnilka II 88s afirma que aunque en este momento Jesús menciona a los ricos, el principio vale para todos (v. 24b), pues, además de la riqueza, hay otros obstáculos que hacen imposible la entrada en el reino de Dios. Este autor amplía injustificadamente el principio, por el prurito de no aceptar la lectura larga en v.24b. Vse. nota (4).  

(2) Gundry 556: El paso de futuro (v.23: "van a entrar") a presente (v.24: "es entrar"; v.25 "que entre") cambia el dicho de predicción a máxima.

(3) Para Snoy, " La rédaction mancienne" 445, el desconcierto de los discípulos manifiesta una vez más su incomprensión.

(4) Pesch II 219: tekma es un término afectivo que expresa la conmoción del hablante en determinada situación y su vínculo respecto a ciertas personas. Gnilka II 88: El hecho de que se dirija a los discípulos como "hijos", indica que el asunto les concierne particularmente.

(5) Cf. Mateos-Camacho, El Evangelio de Marcos I 472s.

(6) Las razones para doptar la lectura larga son las siguientes: 1) el texto presenta las palabras de Jesús en v.24 como una respuesta o reacción (apokritheis) al desconcierto provocado en los discípulos por sus palabras anteriores; 2) lo que dice Jesús en v.24 es una repetición de lo dicho en v.23 (palin legei, cf. Pesch II 222); 3) en v.24 las palabras de Jesús empiezan con una fórmula casi idéntica a la del v.23 ("¡qué difícil es!"); 4) el asíndeton en v.25 (comparación con el camello y la agua) lo une estrechamente a lo anterior, mostrando que es una explicación del mismo tema, cf. Gundry 556. Si se adopta la variante corta, la transición entre vv. 24b y 25 es difícil, porque no hay particular (kai, oun) que reduzca el principio general a particular (v.25); 5) en la lectura breve de v.24, la dificultad para todos de entrar en el reino disuena de la promesa de salvación de vv. 28-31, cf. Busemann, Die Jüngergemeinde 58; Gundry 565. Estos hechos recomiendan la adopción de la variante larga, que, por otra parte, está tan bien atestiguada como la corta.
           Para apreciar la confusión que reina entre los autores y las conjeturas propuestas para salir de la dificultad, cf. Taylor 515. Este autor se extraña de que después de la afirmación más general del v.24 se insista nuevamente en lo difícil que es que un rico entre en el Reino; opina que han de invertir los versículos, como hace el cod. D. (pero D adopta el texto largo), sin embargo, está por la variante corta: "Es muy difícil que un rico entre en el reino de Dios; pero en realidad es difícil que entre cualquiera"; así también Lagrange 269. Es, sin duda, la inexacta interpretación de la pregunta de los discípulos en el sentido de "quién puede salvarse" (v.20), la que impulsa a los autores a rechazar el inciso "para los que confían en el dinero". Vse. nota 6.

(7) Taylor 515 rechaza la "hipótesis fantástica de la puerta en la muralla de Jerusalén por donde podría entrar con dificultad un camello cargado de sacos, o la interpretación de kamêlos en el sentido de kamilos, "cuerda". En un texto rabínico paralelo se habla de "lo imposible que es que un elefante pase por el ojo de una aguja", cf. Michel, kamëlos 598; Strack-B I. 828; Pesch II 220; Gnilka II 88. Gundry 565: La comparación con la puerta fue propuesta por Teofilacto, bizantino (s. XI). Köbert, "Kamel und Schiffstau" 229-233, apoyándose en fuentes islámicas, propone kamilos, "maroma, cable", por kamëlos; cf. Lagrange 269. El dicho rabínico del elefante lo desmiente.

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