domingo, 20 de enero de 2019

LETRADOS, FARISEOS Y EL SABBAT.




Cuando hay una ley religiosa en cualquier parte... se crea siempre la discriminación entre los hombres.

El Sabbat   judío.  Una crítica constructiva para un/a cristiano/a.
 Es el día de fiesta para todas las sinagogas. El sábado significa que hay para los judíos una ley de dios que los obliga a ir a la sinagoga ese día (para nosotros sería ir a misa). En la sinagoga se tiene ese día una enseñanza y luego unas oraciones. Enseñanza, oración, alabanza a dios, lectura de salmos... Jesús en el evangelio de Marcos espera al Sábado. No va a ser un encuentro casual, sino que va a introducirse en aquellos círculos que no están inquietos porque se sienten poseedores de la verdad. Van a misa (sinagoga) pero consideran que el sistema social en el que están inmersos es totalmente justo, y no tienen conciencia de que se tenga que producir ningún cambio en el mismo. Cumplen todos los mandamientos de la ley porque piensan que es lo que Dios quiere y "se acabó" el problema (la injusticia social). Jesús no se acerca a la institución para llamarlos (veníos conmigo), lo primero que quiere hacer es suscitar una inquietud.  


En la sinagoga de Cafarnaún: Enseñanza. Oposición del fanático nacionalista (Lc 4,31-37)
                21b El sábado entró en  la sinagoga e inmediatamente se puso a enseñar. 22Estaban Impresionados de su enseñanza pues les enseñaba como quien tiene autoridad, no como los letrados.

Jesús está pues en el círculo de los conformistas. Quiere "levantar la liebre" para ver si puede cambiar la cosa. 

Entró el sábado en la sinagoga e inmediatamente se puso a enseñar. Nadie lo invita. Había siempre algún predicador, un maestro que lo hacía. Jesús entra, no participa en las oraciones, nada de nada... Entra y se pone a enseñar. Y va a hablar acerca del Reino de Dios. 

Enseñar en el evangelio de Marcos significa exponer una doctrina, una instrucción, basándose en el A.T. Por eso Jesús enseña solo a los judíos. Cuando hay gente que no es judía, Jesús no enseña. Porque enseñar para él, en el evangelio de Marcos, es tomar pie del A.T y exponer el nuevo mensaje; pero haciendo ver como en el AT había ya la semilla del nuevo mensaje.

Por eso, como esto es un círculo judío conformista religioso que está dentro de la institución religiosa, él les va a hacer ver que dentro de ese A.T ya existía la semilla del auténtico mensaje de Dios.

Reacción: están impresionados de su enseñanza, porque les enseñaba como quién tiene autoridad, no como los letrados. De manera que, reacción de la gente, que son los conformistas, los religiosos, la gente buena... gente que no se le ocurre pensar que pueda existir otra cosa diferente acerca de Dios. 
De chico les han enseñado una ideología religiosa y la han aceptado sin más. Con eso ya tienen bastante. Nunca se han preocupado de saber si eso que hacen está bien, está mal, tiene sentido... 
Allí predicaban los sábados los letrados. Los letrados eran hombres universitarios. Existía una universidad en el Templo de Jerusalén y allí les enseñaban sus teorías, su cultura y el derecho canónico, y de ahí salían teólogos y canonistas que además cuando llegaban a los 40 años recibían una especie de ordenación, no eran sacerdotes, y se convertían en letrados oficiales. Ejercían el magisterio oficial. Podían enseñar, y no solamente eso, Podían ser jueces, y las sentencias que estos dictaban en un litigio (como eran letrados y canonistas) era inapelable. 
Los letrados tenían un prestigio extraordinario. Eran gente de mucho saber, de una madurez relativa (40 años en adelante), y eran gente preparada. Estos eran los que enseñaban en la sinagoga. 

Para Marcos, todo letrado pertenece al partido fariseo. 

Los fariseos eran un movimiento que existía dentro del pueblo judío. Nacieron después de que los judíos volvieran del destierro de Babilonia. 
Desaparecieron los profetas y entonces el único elemento de identidad que tenía el pueblo judío era la Ley, la ley de Moisés. Vuelven sobre la ley de Moisés y nace esta secta con el único sentido del estudio de la ley de Moisés, la observancia rígida y minuciosa de la ley.

Estos fariseos evolucionan y en tiempos de Jesús ya empiezan a llamarles fariseos. 

Fariseo significa separado (los separados o separatistas). 

Es un nombre que le dieron las personas normales de la calle. Decían de ellos "estos son los separados". 

Se constituían en grupo. Tenían como meta el estudio de la ley y observancia minuciosa de la misma. Comentaban la ley infinitamente y creaban una casuística complicadísima; y ellos se atenían a esa observancia.

Existían otros fariseos (los de "a pie") que no eran gente instruida, y los letrados que eran los maestros. Los maestros eran gente muy instruida y muy versada en la escritura. Decían lo que había que hacer y como había que practicarlo. Los fariseos que eran gente corriente, escuchaban a los letrados y hacían lo que los letrados decían. 

Estos tendían a separarse de los demás. 

Los demás, como no practicaban la ley con aquel escrúpulo, eran gente que no vivían como ellos querían. 

Los fariseos eran los observantes, los religiosos de verdad, y los demás son unos cualquiera. 
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Por lo tanto, cuando hay una ley religiosa en cualquier parte... se crea siempre la discriminación.
Nosotros los cristianos sabemos perfectamente de qué estamos hablando. Institutos religiosos y gente dentro de ellos observando normas y quienes no las observan y la consecuencias de observar y no observar, y los buenos son los que las observan y malos los que no... Las personas se obsesionan con ser observantes y todos quieren ser un modelo de observancia. Con esta actitud, inconscientemente, se desprecia al hermano (no observante); y a veces "conscientemente". 

Pensad los cristianos católicos todas las obligaciones que nos han enseñado. Ir a misa, cuaresma, adviento, ayuno, sacramentos... Cumplíamos, éramos elegidos de Dios. Quien no cumplía, era un pecador. 
El buen cristiano se definía porque cumplía los mandamientos de la Iglesia. Si eso es verdad, ya siempre puede juzgar a la gente. Ya sé quién es un buen cristiano y quién no lo es. Tú cumples, eres bueno, tú no cumples, eres un pecador. A mí me quiere Dios y al otro no. Por lo tanto, puedo juzgar al prójimo (algo que los evangelistas nos piden que no hagamos nunca).
En cuanto hay una ley, se crea la división y la discriminación; el desprecio y la hostilidad. 

La ley farisea tenía 625 mandamientos. Como esta gente vivía preocupada con esto de que "... me toca ahora el 413... ahora dentro de un rato el 215... dentro de un poquito el 523..." Toda  la vida dedicada a esa observancia minuciosa. A ellos, esta vida les llena de soberbia. Ese esfuerzo por ser fiel, les hace soberbios y les anima a despreciar al resto de los que no pueden seguir su estilo de vida. 

En el evangelio de Juan, los fariseos le dicen a Nicodemo: "Ese pueblo está maldito porque no observan nuestra ley (la ley como nosotros la entendemos). 

Se ha pasado de los profetas a los canonistas. Juristas fanáticos. 
Para el profeta, lo importante es la relación personal con Dios. Eso es lo primero. Si la relación, luego es buena o mala se expresará en ciertos modos de proceder. Lo fundamental para ellos es la relación del hombre con Dios. Para el jurista, lo importante es la relación del hombre con un código. La relación con Dios es impersonal. Dios despersonaliza, está en segundo término con el hombre. Para el profeta Dios sigue hablando al hombre, está ahí interpelando hoy. Para el jurista (el letrado) Dios habló una vez y ya está. Todo está escrito y ya no habla más. Ya no hay que preocuparse de Dios, ahora lo que hay que hacer es cumplir normas. Dios ha muerto, no ejerce actividad ninguna. 

Todo el que pretende enfocar su vida espiritual en el sentido de observancia de un código ha prescindido de Dios. 
Con Dios, la relación es personal. Con Dios y con Jesús. Luego todo esto se manifestará de un modo o de otro. 

Como el Señor viene a crear la unidad, la fraternidad, la comunidad universal, lo primero que tenemos que hacer es suprimir la ley. Para el cristiano (esta se acabó). Mientras haya ley, no hay comunidad, hay discriminación, hostilidad. Si creemos que Dios quiere a los buenos y aborrece a los malos somos fariseos (no cristianos). Yo soy bueno porque me he casado por la Iglesia y ese es un pecador porque se ha casado por lo civil. Si Dios no quiere a ese, porqué lo voy a querer yo. Por lo tanto, desprecio y odio. 
Los fariseos no se hablaban con la gente corriente. Tenían un halo de santidad porque tenían engañadas a las personas. Hay personas que entornan los ojos y hablan  muy piamente y te acercas a ellos y te dicen "... no le puedo atender ahora porque tengo examen de conciencia...", " hoy no como pollo porque está prohibido", "hoy no puedo disfrutar porque es cuaresma", y está en todas esas pamplinas... pues las personas, se dejan engañar por esta gente y a estas personas las hacemos santas. 
Ortega y Gasset decía, "los españoles, no queremos santos, queremos santones..." Un santo es otra cosa. Los santones son pamplinosos, escrupulosos, observantes, tristes, raros...  A la gente sencilla, estas personas de barbas largas, ropas raras y comportamientos extraños  les llama la atención.   Los fariseos llevaban unas borlas a los lados, y para mostrar más todavía la observancia, como el libro del Deuteronomio dice "..ten siempre ante los ojos la ley del Señor...átala a tus manos y que esté como una marca en tu frente..." Esto quiere decir que tu vida esté guiada por la ley. Pues los fariseos lo toman a la letra y se colocan unos colgajos con unos pergaminillos escritos con unas palabras de la ley y otros atados y querían que se viese por todos. Y llevaban sus colgados delante de todo el mundo "el flequillo de la ley". 
Entre esta gente, también había gente buena. Pero para Marcos, los fariseos serán los grandes enemigos de Jesús.  Porque un fariseo pone la ley por encima del bien del hombre. Primero es la ley y después el hombre. 

En la práctica, muchos fariseos eran carpinteros, panaderos y hacían lo que podían. Y no tenían el veneno que sí tenían los letrados. Pero la doctrina en la que creían estaba viciada. 

Los fariseos no eran gente comprometida. Ellos sabían que la situación social de Israel estaba muy mal. Era palpable que había hambre, muchísimo paro rural en Galilea, porque como los ricos habían robado las tierras a los pobres y habían hecho grandísimos latifundios, los que habían sido pequeños propietarios, ahora eran asalariados.  Los dueños vivían en Jerusalén, cobraban las rentas.

¿Cuál era la solución para el fariseo? Pues no soluciona nada. Se limita a decir. "... Todo esto que ocurre es por nuestros pecados. Si nosotros observáramos bien la ley, entonces Dios nos daría todo. Por lo tanto lo que hay que hacer es -ser bueno y observar la Ley-, y esperar". 

-Oiga, ¡pero no se puede echar una mano para evitar esta situación! ¡Ah! -respondían-. ¡Eso, Dios lo hará. Nosotros a ser buenos!.

Esta gente son espiritualistas no comprometidos con la sociedad. No son sensibles a los problemas de los demás. Es Dios quien se encarga de resolver las cosas. Hay que ser bueno, observar la ley y hacer obritas de piedad. Ya Dios se ocupará de lo demás.  Ningún compromiso con el ser humano.
Los fariseos también son nacionalistas. Quieren la venida del Mesías, la gloria de Israel, la hegemonía de Israel sobre el resto de los pueblos. Desprecian a los judíos pobres no observantes de la ley, como pueblo desprecian solemnemente a los demás pueblos. Los pueblos paganos son todos inferiores. Israel tiene que estar por encima de ellos el día en que llegue el Mesías. 

Esta es la enseñanza que escuchan sábado tras sábado el pueblo en la sinagoga. Se van embebiendo poquito a poco de todo esto y acaban aceptando esta realidad (tremendamente falsa). Ya sabemos que la predicación constante, sábado tras sábado, va dejando mella. La gente va absorviendo esa mentalidad. 

Cuando llega Jesús quedaron impresionados por su enseñanza, porque enseña como quien tiene autoridad. Autoridad quiere decir que enseñaba como un profeta, con autoridad divina, con la autoridad del Espíritu. No enseñaba como un jurista, no como un letrado, como un comentador minucioso de la ley. 

Los letrados nunca hablaban de motu propio, de su propio saber. Siempre dicen "... como dice el rabino fulano,, el rabino mengano..." usan siempre un recurso continuo a la tradición. 

Hay veces que preguntamos a algún cristiano acerca de algo importante y la respuesta de estas personas es... "...como dijo el Concilio Vaticano II..." "... como dice el papa...". ¿Pero usted qué piensa? ¿Qué le dice su experiencia de tal asunto? ¿Cuál es su conclusión personal atendiendo a su experiencia de vida? Y no te responden. No saben qué decir. 

Los fariseos practicaban una enseñanza enormemente monótona. Pero además, los fariseos se inventaron un truco. Ellos decían: "... nosotros tenemos la tradición oral.. y esta tradición vale tanto como la tradición escrita, que era el A.T... porque todos sabemos que el A.T es un libro inspirado y tal y cual... pero es que además, Dios le dijo a Moisés en el Sinaí muchas cosas que no se escribieron... y entonces Moisés se las comunicó a Josué... y este las siguió comunicando... De manera que hay un tesoro de doctrina comunicado por Dios a Moisés que nunca se escribió pero se ha transmitido oralmente. Por tanto, lo que nosotros decimos es eso y esto tiene tanta autoridad como el A.T.

Desde entonces, lo que dicen los Letrados vale tanto como lo que está escrito en la Ley. 

Llegan a proponer muchas doctrinas que invalidan lo que estaba escrito en el Libro. La tradición llega a estar por encima de la escritura. 

Es como si nosotros (que somos cristianos) dijéramos: Mire usted, el magisterio eclesiástico, vale más que el evangelio. Mire usted, eso no puede ser. El magisterio eclesiástico tiene que estar de acuerdo con el evangelio. Todo cristiano debe de entender esto. El fundamento y base de todo es la palabra del Señor. Lo demás son comentarios.

Sin embargo, para los fariseos, la tradición; era lo único que importaba.

Por eso, en el capítulo 7 de Marcos Jesús les reprocha a los fariseos que en el nombre de su tradición, invalidáis el mandamiento del Señor. 


Conferencia ofrecida por Juan Mateos en Córdoba en sus comentarios al "Evangelio de Marcos".

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