viernes, 18 de enero de 2019

LENIN QUIERE REGRESAR A SU CASA.




Muchos rusos quieren que la momia de Lenin, expuesta en el Mausoleo de la Plaza Roja, sea enterrada en Samara, donde se crió y donde, según la tradición, se aparece su espíritu.
Vladímir Ilich Uliánov, Lenin (1870-1924), no parece haber alcanzado precisamente la paz tras fallecer. Después del deceso, le fue extraído el cerebro para que el neurocientífico Oskar Vogt lo investigara; su intención era descubrir el origen de su genialidad. Aunque se pensó refrigerar el cadáver, resultó imposible, así que se optó por embalsamarlo. El cuerpo, al final, acabó expuesto en la Plaza Roja de Moscú, en un mausoleo levantado expresamente para ese fin. Los testigos que afirman haberse encontrado con su fantasma no lo sitúan en este último lugar, sino en la casa en la que este político ruso se crió junto a su familia, en la ciudad de Samara. En sus habitaciones, la actividad espectral es alucinante. Pasos, olores inesperados, objetos que se mueven sin que nadie los toques, son los hechos anómalos que parecen suceder en su interior. Esto llevó a los lugareños a pedir el regreso de la momia del líder para sepultarla en esa localidad.

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