jueves, 30 de noviembre de 2017

ANÉCODTAS RENACENTISTAS.






El Renacimiento fue una explosión de vida, una época de descubrimientos artísticos, científicos, literarios y hasta geográficos que cambiaron la faz del mundo. La curiosidad de los sabios renacentistas hizo que, entre los siglos XV Y XVI, la sociedad evolucionara en todos los
sentidos, creando un nuevo concepto del hombre, de Dios, de la belleza, del amor y de la muerte. Este movimiento nació en Italia y pronto se extendió al resto de Europa con ansias liberadoras de lo que había sido la encorsetada sociedad medieval. 

Los sucesos importantes, los descubrimientos trascendentales, los creadores y los sabios se dieron con una extraordinaria rapidez. De algunos de ellos vamos a hablar ahora. 
Leonardo da Vinci es un genio universal e indiscutible. Representa por excelencia al hombre del Renacimiento, interesado por todo lo divino y lo humano. Pintor maravilloso, magnífico ingeniero, inventor que se adelantó en muchos siglos a realizaciones posteriores, su capacidad para el arte y las ciencias resulta asombrosa. Todos conocemos su Gioconda, sus máquinas voladoras, sus planos para una ciudad ideal en la que el tráfico rodado transcurría por un nivel y el peatonal por otro, sus ingenios para la guerra, e incluso su faceta de músico excelente como tañedor de lira. 

Pero tal vez no conozcamos tan bien su pasión por la naturaleza que le llevó a convertirse en un especialista en fósiles. A través de ellos, aquella mente preciara declaró en sus escritos que el Diluvio Universal no pasaba de ser una mera hipótesis, un creación bíblica y nada más. La superficie de la tierra, según Leonardo, se iba transformando paulatinamente por la acción del agua y los fósiles tenían un origen marino. Explicó por qué éstos se encontraban en las montañas y cómo habían llegado hasta allí. Tal vez sin pretenderlo, se situó muy cerca de las teorías evolucionistas que no recuperarían su importancia hasta Darwin, contradiciendo a la cosmogonía bíblica que regía, hasta entonces, y que nadie había osado contradecir. 
Y no se puede hablar del Renacimiento sin citar a Miguel Ángel. Ni siquiera hace falta citar su apellido, Buonarroti, para que universalmente se sepa a quién nos referimos. Casi desde su infancia, Miguel Ángel parecía tocado por todos los favores de las musas del arte. Con sólo 13 años trabajaba como aprendiz en el taller de otro de los grandes, Domenico Ghirlandaio y con 16 realizó dos esculturas en bronce que dejaron atónitos, por su belleza y perfección, a todos los que las contemplaron. De su cincel de escultor han salido las más hermosas piezas que ha creado el hombre, desde La Piedad, el inmenso Moisés, los fascinantes Esclavos o el bellísimo David. Como todos los renancentistas, Miguel Ángel fue también genial en otras disciplinas: pintura y arquitectura, así como un escritor muy notable y sensible que supo cantar, como pocos, el amor divino y el amor humano. 

Entre sus obras pictóricas más impresionantes, se encuentra la bóveda de la Capilla Sixtina, un fresco colosal que sobrecoge por su belleza y grandiosidad que Miguel Ángel realizó por encargo del papa Julio II, con el que el artista mantuvo siempre unas relaciones de amor-odio. 

Esta obra prodigiosa, llena de luz, color, movimiento y originalidad de planteamiento, supuso para Miguel Ángel un esfuerzo casi sobrehumano. La realizó en sólo cuatro años, entre 1508 y 1512, Y hubo de pintarla tumbado sobre un gran andamio colocado a una altura considerable. 

Después de su realización al artista le quedaron, de por vida, secuelas en la espalda. Los artistas renacentistas cobraban por sus obras cantidades enormes para la época, pero Miguel Ángel no quiso aceptar remuneración alguna por este trabajo, ofreciéndolo gratis "por la salvación de su alma".

Unos años después, en 1536, comenzó a ejecutar el Juicio Final, un fresco para la pared que está situada tras el altar de la Capilla Sixtina. Cinco años después concluía esta representación fastuosa, en la que siguiendo el relato de la Biblia, Miguel Ángel representó desnudas a todas las figuras. Pero diez años después parece que aquellas desnudeces sublimes fueron consideradas impúdicas y fueron cubiertas con unos velos pintados por Daniele da Volterra. A partir de este momento a este personaje se le conoció como" Bragheffone.Afortunadamente, después de una minuciosa y costosísima restauración, en 1994 este fresco ha podido ser contemplado sin los velos de "pureza", tal y como lo pintó el gran maestro. 

Y desde aquellos años lejanos, parece que la derecha y la izquierda ya tenían su por qué. Siguiendo la moral y las leyes de la naturaleza que se consideraban como básicas en el momento, a la hora de hacer una composición pictórica o una escultura, los artistas representaban todo lo bueno a la derecha y lo menos bueno, a la izquierda. 

Si al personaje representado se le querían atribuir todas las virtudes: templanza, seguridad, valentía y nobleza el peso del cuerpo se desplazaba sobre el lado derecho. Si por el contrario se trataba de alguien que carecía de todos estos atributos y era envidioso o cobarde, la composición cargaba el peso hacia el lado izquierdo. 

iNo es de extrañar, porque hasta en rezo del Credo, cuando se habla de Jesucristo se dice que: "está sentado a la derecha de Dios Padre Todopoderoso"! Quizás la izquierda, que en Dios suponemos tan buena como la derecha, esté destinada a los humildes creyentes. 

Un trabajo completo desde el origen era el que tenían que realizar los artistas renacentistas.

 Para ejecutar una obra, ellos mismos tenían que crear sus propios colores, sus pinturas a base de distintas sustancias que podían ser minerales, tierras coloreadas, piedras semipreciosas convenientemente molidas o metales, aunque a veces según el color que se quería obtener había que recurrir a los vegetales y los animales, como el insecto de la cochinilla, cortezas y raíces de árboles y pétalos de flores. Todos los ingredientes se mezclaban con un aglutinante que se fijaba con agua, aceite o huevo. Al crear sus colores los pintores hicieron que cada paleta cromática fuese diferente y totalmente personal, de tal forma que a veces, a través de ella, es posible identificar cuál ha sido el autor de la obra. 

Para pintar necesariamente había también que crear los soportes. Si se pintaba al óleo, lo mejor era emplear telas, de lienzo preferentemente. Si se pintaba al temple, se precisaban tablas de madera y si se pintaba al fresco, o sea, sobre pared, ésta debía tener un grado de porosidad que no afectase al trabajo. Previamente se aplicaba sobre los soportes un barniz que igualase las superficies y permitiese pintar con más facilidad. 

Antes de llegar a este punto, pintores y escultores ejecutaban los bocetos de lo que sería la obra. Estos borradores se realizaban sobre los taccuinos, una especie de cuadernos cuyas hojas eran de pergamino. Estas hojas se cosían hasta formar el cuaderno. Dibujaban con grafito prensado que introducían en un tubo de madera hueca, creando así el antecedente de los lápices que todos hemos usado alguna vez. También lo hacían con unos punteros impregnados de tinta, que generalmente conseguían del calamar. 

En cuanto a los escultores tenían que seleccionar por sí mismos los bloques de mármol en los que trabajarían. Los italianos lo tenían más o menos fácil, pues las canteras de Garrara ofrecían un material de primera calidad. Los bloques se llevaban hasta el taller y se depositaban en el suelo, y allí se tallaban. No se ponían de pie hasta que la obra no quedase terminada para evitar posibles roturas. 

Los bocetos escultóricos se modelaban en barro, arcilla o cera. Estos tres materiales también los preparaba el propio artista. Por ejemplo, el barro lo obtenían mezclando ciertas cantidades de tierra con agua y aceite.Y por si esto fuera poco, los escultores se fabricaban las herramientas con las que esculpir: la maza, el cincel, las escofinas ... ! 

Con un trabajo ímprobo ya antes de empezar la creación de una obra, nos preguntamos cómo los artistas renacentistas pudieron realizar una tarea tan ingente, con cientos de realizaciones algunas verdaderamente grandiosas, en el corto espacio de una vida, que por aquel entonces tampoco era muy larga, a excepción hecha de Miguel Ángel que alcanzó los 89 años, podían ser tan prolíficos. La explicación era que trabajaban con un equipo que contaba con aprendices y pintores que se formaban con los grandes maestros y que colaboraban en las obras completando las partes menos importantes. Dentro de estos pintores los había especialistas en paisajes, en pintura arquitectónica y otros en pintura de fondo. Las representaciones más significativas de la obra y las más difíciles se reservaban al maestro que les imprimía su toque y su fuerza personal, y solían ser los rostros y las manos. 

La representación del cuerpo humano, tal cual, cobró gran importancia durante el Renacimiento, pero a veces no era fácil conseguir que un modelo posara desnudo horas y horas. Para conseguir lo que deseaban muchos pintores, contraviniendo la ley, se dedicaron a estudiar a los cadáveres colándose furtivamente, como si de ladrones se tratase, en las morgues de las ciudades y en los cementerios, donde podían obtener información de primera mano y donde el modelo no se inquietaba por mucho tiempo que el artista pasase copiando la textura y la estructura de la carne mortal. 
La figura del mecenas se convirtió en el Renacimiento en vital para el desarrollo de la actividad artística. Era como un padre adoptivo que se encargaba de tutelar, tanto económica como profesionalmente a aquellos artistas que destacaban. Con su ayuda pudieron consagrarse grandes maestros, aunque encontrar un mecenas no era tarea fácil y no todos pudieron disfrutar de esta suerte. 

Los protegidos de los mecenas, además de tener cubiertas sus necesidades materiales ¡lo que nunca suele ser fácil para un artista!, disfrutaban de una formación adicional que iba mucho más allá de su arte, como era la humanística y la intelectual.

Entre los mecenas renacentistas italianos, merecen destacarse la poderosa familia de los Médici, bajo cuyo patronazgo estuvo Miguel Ángel, o los Sforza que protegieron a Leonardo.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

ANATOLI VASILIEVICH LUNACHARSKI. EL HOMBRE QUE CONDENÓ A MUERTE A DIOS.




Lunacharski


Anatoli Vasilievich Lunacharski (1873-1933) político ruso y crítico literario, fue comisario del pueblo para la educación en la República Federativa de Rusia desde la Revolución rusa que termino en 1917 hasta 1929. Su carácter modernista trato de llevarlo a la educación, pero su "experimento" terminó con su expulsión del ministerio.
Desde su juventud perteneció a círculos marxistas, y más tarde se incorporo al Partido Social Demócrata en su facción bolchevique. Apoyo a Lenin contra el Comité Central bolchevique, con quién acabaría rompiendo más tarde.
Curiosamente fue nombrado embajador en España, pero murió en París de camino a u destino.
Pero Lunacharski, durante su etapa de comisario para Educación, cuando los bolcheviques quisieron acabar con los disidentes al ver que su sistema político no era bien visto por el resto del mundo, decidió tomar parte en tal lucha. Y lo hizo promoviendo una demanda contra el más terrible enemigo de la revolución, Dios.
En 1918 un tribunal juzgo al acusado Dios - como si se tratara de un reo cualquier - después de estudiar muchísimas pruebas que demostraban "ser el causante de todos los males". En el juicio se le condeno a muerte.
La sentencia de muerte a Dios se cumplió. Como? Un batallón de artillería descargo sus fusiles al aire con el fin de acabar con la vida de Dios.

fusilamiento a Dios

martes, 28 de noviembre de 2017

EL CANAL DE TODOS LOS SANTOS.


 OCÉANO ¿PACÍFICO?


             El 28 de noviembre de 1520, el explorador Fernando de Magallanes, navegando en calma por el mar del Sur después de haberlas pasado canutas en el Canal de Todos los Santos, decidió enmendarle la plana a uno de sus colegas de conquista. Vasco Núñez de Balboa, siete años antes, había bautizado las aguas por las que ahora discurría Magallanes como mar del Sur. Pero el portugués pensó que el nombre no le hacía honor, lo cambió por el de océano Pacífico, que de pacífico tenía poco, pero a él se lo pareció. Magallanes aún no sabía que aquélla era la mayor masa de agua que existía sobre la faz de la Tierra.

           Magallanes había sudado la gota gorda atravesando los 560 kilómetros de aquel maldito estrecho que hay en la punta sur de América. Lo llamó el Canal de Todos los Santos porque entró en él, precisamente, el primero de noviembre, aunque tuvo tanto mérito que saliera vivo de allí que luego también le enmendaron la plana a él y rebautizaron aquel canal como estrecho de Magallanes.

           Cuando por fin pudo abandonar aquel laberinto de islas y arrecifes, después de veinte días asediado por corrientes que ya no sabía ni de dónde venían, azotado por tormentas encadenadas y cruzándose sólo con pingüinos, se encontró con unas aguas calmadas y profundas que le parecieron gloria bendita.

             Tras ocho días navegando en completa calma, Magallanes pensó que era una tontería llamar mar del Sur a aquella inmensa cantidad de agua. Eso era un océano en toda regla, tranquilo y sereno. Ocurre que el navegante tuvo la inmensa fortuna de que en su camino hacia Asia le acompañara permanentemente el buen tiempo, y por eso el nombre de ese océano no podía ser otro que Pacífico. Pero, claro, no siempre es así, y en los siguientes siglos más de uno se ha acordado del padre de quien bautizó al océano, porque los huracanes, los tifones y los seísmos están en la orden del día. Pero, bueno, ya no es cuestión de cambiarle otra vez el nombre.

NIEVES CONCOSTRINA.
HISTORIAS DE LA HISTORIA.

lunes, 27 de noviembre de 2017

ALQUIMIA

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La alquimia es un arte oculto y una pseudociencia. Los objetivos principales que persiguen sus practicantes son: (1) Transformar metales (como el plomo y el cobre) en metales preciosos (como el oro y la plata) (el motivo de la transmutación). 
(2) Crear un elixir, poción o metal que cure todas las enfermedades (el motivo médico). 
(3) Descrubrir un elixir que lleve a la inmortalidad (el motivo de la trascendencia). 
La sustancia mágica que haga posible la transmutación, que sea la panacea universal y que sea la llave de la inmortalidad ha sido llamada la piedra filosofal. 
La alquimia está basada en la creencia de que existen 4 elementos básicos: fuego, aire, tierra y agua; y 3 esenciales: sal, azufre y mercurio. A partir de estos 7 pilares se han construido grandes sistemas simbólicos y metafísicos. Se dice que la antigua literatura oculta de los chinos y egipcios es la base en la que está cimentada la alquimia. La alquimia fue muy popular en la Europa medieval donde uno de los libros más sagrados de los alquimistas fue supuestamente escrito por el dios egipcio Thoth, conocido como Hermes Trismegistus (Hermes = el tres veces bendito). (Hermes era el dios griego que servía de mensajero y enviaba los espíritus de la muerte a Hades). En 1455, un manuscrito titulado Corpus Hermeticum comenzó a circular en Florencia, Italia. Dicho manuscrito era, supuestamente, una compilación del conocimiento alquímico, astrológico y mágico del dios egipcio. Sin embargo, ahora sabemos que ese trabajo es de origen europeo y de fecha posterior al tiempo en que Thoth prosperaba. El manuscrito está lleno de conjuros mágicos, encantamientos y otras nociones ocultas futiles. 
En la actualidad, el motivo de la transmutación es ampliamente ignorado, mientras que los motivos médico y de la trascendencia toman fuerza en áreas como la homeopatía y la aromaterapia. Muchos alquimistas modernos combinan su arte oculto con astrología, acupuntura, hipnosis y una amplia variedad de búsquedas espirituales de la Nueva Era (New Age). A diferencia de la química moderna, que se originó de la alquimia, este arte antiguo es excesivamente espiritual. Los alquimistas pudieron ser los primeros en probar sus ideas diseñando experimentos, pero debido a sus creencias y propósitos metafísicos, no alcanzaron a desarrollar métodos científicos modernos. La alquimia nunca se separó de lo sobrenatural, lo mágico y lo supersticioso. Quizá por eso aún siga siendo popular, aún cuando no ha logrado nada de valor perdurable. Los alquimistas nunca han transmutado metales, nunca han encontrado ninguna panacea, y nunca han descubierto la fuente de la eterna juventud. 
Algunos alquimistas han contribuido al avance del conocimiento humano, después de todo. Por ejemplo, Paracelsus (1493-1541) introdujo el concepto de enfermedad a la medicina; rechazó la noción de que la enfermedad es asunto de desequilibrio o falta de armonía en el cuerpo, y aún así los alquimistas modernos favorecen la noción del desequilibrio. En lugar de ello, Paracelsus sostuvo que la enfermedad es causada por agentes fuera del cuerpo que lo atacan y recomendó varios productos químicos para combatirlos. 
La alquimia continua prosperando en medio de lo anti-científico. Por ejemplo, Robin Murphy unió la alquimia con la homeopatía y la astrología y creó así su propia rama de la medicina alternativa. El Instituto Alquímico (Alchemical Institute) promueve la Hipnoterapia Alquímica para aquellos que buscan una terapia de fortalecimiento de la Nueva Era basada en pseudociencia oculta. El alquimista John Reid promete salud y éxito en la búsqueda de la QUINTAESENCIA. Debe de notarse que la ciencia como la conocemos ha sido capaz de avanzar sólamente cuando la búsqueda de esencias y la quintaesencia de las cosas ha sido abandonada.


domingo, 26 de noviembre de 2017

ALGUNAS CURIOSIDADES PAPALES.

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 La denominación "Papa", refiriéndose a la máxima autoridad de la Iglesia, se ha utilizado desde la etapa del  PAPA SIRICIO. (384-399).

                       En total la Iglesia ha sido gobernada por PAPAS. GRÁFICA. 265 o 266 papas, dependiendo de si la fuente cuente o no PAPA ESTEBAN II.

                      Juan ha sido el nombre que más veces ha adoptado los Papas para dirigir a sus fieles. En total veintidós Papas se bautizaron con ese nombre. Los siguientes serían Gregorio y Benedicto que han sido utilizados en dieciséis ocasiones.

                  El  PAPA SAN PEDRO  ha sido el Papa que más tiempo ha gobernado la Iglesia con treinta y cuatro años seguido por el  PAPA PÍO IX  con casi treinta y dos años. El Papado más efímero fue el del PAPA URBANO VII con sólo trece días.

sábado, 25 de noviembre de 2017

AL-QAEDA.

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al-Qaeda es el apelativo del movimiento religioso fundamentalista terrorista, fundado en los años 80 por Osama ben Laden, que predica la rígida aplicación de la ley islámica.

La partícula al, en árabe, es un artículo determinado; va escrita en minúscula y casi siempre seguida de un guión. 

Qaeda, en cambio, se cita en la forma Qa´ida e indica método, regla (gramatical o religiosa); al-Qa´ida, por tanto, significa "la regla".

viernes, 24 de noviembre de 2017

AJUSTANDO FIESTAS.

Las fechas de las celebraciones religiosas no suelen ser caprichosas. 
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Si la Navidad está situada a finales de diciembre es por su coincidencia con el solsticio de invierno, como las hogueras de San Juan conmemoran el del verano.
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En los primeros tiempos del cristianismo, la muerte y resurrección de Jesús se celebraban el 25 de marzo, sospechosamente cerca del equinocio primaveral. 
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¿Y qué fenómeno astronómico sucede el primero de noviembre para que todo Occidente le tenga que dedicar la jornada a los difuntos? En este caso, a quien hay que pedir explicaciones es a los celtas de Irlanda e Inglaterra. En su calendario, que pretendía conciliar ciclos lunares y solares, el año constaba de 13 meses, el último de los cuales duraba sólo tres días, los últimos de octubre. El 1 de noviembre se celebraba Samhain, equivalente a nuestra Nochevieja. Se consideraba que ese día, las puertas entre el reino de los vivos y el de los muertos se abrían, poniendo en comunicación el más acá con el más allá.
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jueves, 23 de noviembre de 2017

ADORADORES DE PIEDRAS.

Piedras cristianizadas

Tras los Concilios de Toledo que condenaban la adoración de las piedras sagradas, el pueblo continuaba aferrado a sus piedras sagradas que, en la mayoría de los casos eran representaciones de la Diosa Madre neolítica, símbolo de la fecundidad. Ante su aparente fracaso, la Iglesia decidió cristianizarlas.
Bastaba con colocar una imagen o una cruz sobre ellas; después, se construía un templo o una ermita en su lugar y el lugar quedaba integrado en la religión oficial.
De este modo tan burdo, la Diosa Madre pasó a ser la Virgen María, y muchas imágenes medievales de la Virgen se coloquen sobre peanas esferoides que recuerdan las primitivas piedras desaparecidas, como la advocación de Nuestra Señora de Piedras Santas, patrona de Pedroche (Córdoba).

En el Andévalo onubense es famosa la romería al santuario de la Virgen de Piedras Albas. La Esfera de la catedral de Jaén, hoy en la plaza de Santa María, en Arjona, se veneraba como peana de la Virgen del Soterraño, patrona del templo. La piedra conserva la escotadura tallada en la que se encastraba la imagen de la Virgen.
La Piedra Santa de la catedral de Toledo se guarda en un edículo de mármol rojo no mayor que un buzón de correos, adosado a la Capilla del Descendimiento. La piedra sólo es visible a través de dos ventanitas enrejadas por las que las devotas introducen un dedo para tocarla e impregnarse de santidad. Según la tradición, la Virgen María posó sus plantas sobre la piedra sagrada cuando descendió del cielo para imponer una casulla a san Ildefonso, arzobispo de aquella diócesis.
A ambos lados de la escalera de entrada a la basílica de Guadalupe hay unas rejas de un par de palmos de ancho, tras las cuales se conservan fragmentos de la piedra sagrada sobre la que, según la tradición, la Virgen posó los pies en su visita a aquel santuario.
La Virgen del Pilar de Zaragoza se apareció encima de un pilar de piedra o columna, lo que justifica la veneración de esta piedra que sostiene la imagen de la Virgen.

En San Frutos de Duratón (Segovia) la piedra santa es un bloque cuadrangular al que las devotas acarician y besan con unción. Se conserva bajo el santo, pero oculto por un altar de madera, lo que obliga a los devotos a arrodillarse y reptar por un angosto deambulatorio entrando por una puertecita y saliendo por otra para cumplir el ancestral rito de rodear la piedra; tal como se hacía cuando
el lugar era un santuario matriarcal, antes de ser cristianizado en el siglo IV como ermita de la Virgen de la Hoz.
En el monasterio del Sacromonte (Granada), durante las fiestas de san Cecilio, patrón de la ciudad, las devotas entran en las catacumbas (la cueva sagrada) y prueban la virtud de dos grandes piedras que, según la creencia popular, ayudan a encontrar marido (la blanca) o a librarse de él (la negra).
Llamar ermita de san Miguel de Arretxinaga (Markina, Guipúzcoa) despista mucho porque los devotos vascos han levantado un edificio de proporciones catedralicias para abrigar dignamente las tres enormes rocas sagradas que cobijan, a su vez, la imagen del santo.
Para acabar, reflexionemos sobre el significado que encierra la acción de bendecir la primera “piedra” de un edificio en presencia de autoridades y medios de comunicación.

miércoles, 22 de noviembre de 2017

LOS MISTERIOS TEMPLARIOS.



Ninguna de las Órdenes de Caballería surgidas al amparo de las Cruzadas ha sido más conocida, estudiada y vilipendiada. Ninguna ha tenido tanto misterio a su alrededor ni ha provocado tantas leyendas ni ha servido como inspiración literaria hasta nuestros días. 

En el año 1118 nacieron los templarios para dedicar su vida al servicio de Tierra Santa y proteger, auxiliar y defender a los peregrinos. Nueve caballeros franceses, encabezados por Hugo de Payns, hicieron ante el patriarca de Jerusalén, en aquellos momentos en manos cristianas, tres votos: castidad, pobreza y obediencia. Tomaron el nombre de Pobres Caballeros de Cristo y del Templo de Salomón, de donde derivaría el de templarios con el que se les conoció popularmente. 

La orden, disciplinada y abnegada, se articulaba bajo un gran maestre y por debajo de él se situaba n el resto de los caballeros, mitad monje y mitad soldado. 

Muy pronto, esta orden sin ánimo de lucro, se ganó el favor de las cortes europeas. En Francia y también en España, especialmente, en las zonas de Cataluña y Levante, los templarios tuvieron mucha implantación y recibieron tierras, castillos y medios para cumplir la sagrada misión de guerrear contra el infiel. Apoyados por Bernardo de Claraval, consiguieron la aprobación papal y Honorio II los convirtió en el brazo armado de Dios, debiendo someterse únicamente al dictamen de la Iglesia. 

Los caballeros templarios conocieron tiempos de prosperidad. Eran la única fuerza bien organizada y fiable de los reinos cristianos, también conocidos por su fanatismo que, en ocasiones les hacían arrostrar acciones suicidas de provecho nulo. Tal vez esto se debía a que los templarios no pagaban rescate por sus compañeros en el caso de que fueran hechos prisioneros, y ante tal situación, no cabe duda, de que muchos preferían la muerte. 

Fueron los primeros soldados uniformados y vestían así: Cota de malla cubierta por túnica blanca en la que campeaba una cruz roja característica y que adoptaron durante la II Cruzada. Usaban también unos pantalones de piel de oveja que no se quitaban nunca. 

Llevaban barba que en Oriente simbolizaba la virilidad y la distinción. Este detalle, aparentemente insignificante, tenía su importancia pues los hacía los enemigos más respetados por los árabes que lucían también barbas como ellos, mientras la moda occidental imponía que los hombres se rasurasen el rostro. 

Eran muy estrictos en cuanto a la moralidad, no podían mostrarse desnudos delante de ningún compañero ni abrazar a una mujer, aunque se tratase de su madre o hermanas. Se dice que esta precaución era inútil, pues su higiene personal era más bien escasa y es poco probable que las féminas deseasen acercarse a aquellos fieros guerreros que no despedían, precisamente, aroma a flores. 

Entre 1289 y 1291 cayeron los reinos cristianos de Tierra Santa perdiéndose definitivamente. Los templarios ya no tenían razón de ser, pero las dos naciones recibidas de los reinos europeos los convirtieron en el banco más poderoso del momento. La Iglesia no permitía la usura y los préstamos templarios recibían, en concepto de intereses, tierras y donaciones en especies o favores. Llegaron a ser inmensa mente ricos ... y como suele ser habitual la riqueza generó la envidia. Comenzó a tachárseles de nigromantes, de adoradores del diablo, de sodomitas ... Además, se ocuparon en otras labores bien distintas a las originales de la orden, interviniendo en conflictos armados europeos entre príncipes cristianos. 

Cuando Felipe IV de Francia les pidió un préstamo y se lo concedieron, fue el principio del fin para el Temple. El rey empezó a maquinar que sería mejor acabar con ellos que satisfacer los pagos de la deuda contraída. No era fácil conseguirlo si la Iglesia no les retiraba su apoyo, pero Felipe IV encontró en el arzobispo de Burdeos la persona idónea para este propósito. 

En 1305 fue nombrado Papa con el nombre de Clemente V y Felipe se lo llevó a Avignon, en
teoría para proteger el papado de una Roma convulsa. Se trató del inicio de lo que se llamó "la
cautividad de Babilonia" 

Con el Papa en su poder, Felipe IV contó con la ayuda de un templario que había renegado de sus votos y que no dudó en acusar a sus ex compañeros de herejes, de comportamiento indigno, de prácticas extrañas y ocultistas aprendidas en Oriente ... y el 13 de octubre, viernes, de 1307, se dio la orden real de detener a todos los templarios. Desde entonces, el viernes 13 está considerado en Europa como un día nefasto. 

Algunos templarios, pocos, lograron huir, refugiándose en otros países que no fueron tan despiadados como Francia en la represión de la orden. Felipe IV torturó a los templarios sin piedad. Muchos confesaron sin saber siquiera lo que decían ante los sufrimientos que les inflingieron y cuando se dieron cuenta de lo que habían hecho volvieron a retractarse. Para ninguno hubo salvación y murieron en la hoguera. El último gran maestre, Jacobo de Molay, un anciano decrépito, tuvo la fuerza de explicar ante la multitud que contemplaba el suplicio, cuál era la verdad y las pretensiones reales. 

                En su agonía, envuelto en llamas, las últimas palabras de Molay fueron para emplazar al rey y al Papa para que rindieran cuentas a Dios de estos actos antes de que terminase el año y parece que ambos murieron en el plazo fijado por viejo maestre. 

La leyenda templaria estaba en marcha. ¿Verdad, mentira? ¡Quién puede saberlo! aunque las enormes riquezas que llegaron a acumular y la vida opulenta que orden llevó en sus últimos tiempos desencadenaron la suspicacias y los deseos de los envidiosos. Ya por siempre la Orden quedaría envuelta en un aura esotérica de la que no lograría desprenderse con el paso de los siglos.