domingo, 12 de marzo de 2017

ESPÍRITUS INMUNDOS.

ESPÍRITU INMUNDO, DEMONIO.

En primer lugar hay que constatar un hecho extraño y significativo. Mientras en los tres evangelios sinópticos (Marcos, Mateo y Lucas) aparecen con frecuencia casos de posesión por parte de espíritus impuros/inmundos o demonios, que Jesús expulsa, esto nunca sucede en el Evangelio de Juan: en él, Jesús no libera a un solo endemoniado.

El hecho es notable, pues en los sinópticos la expulsión de demonios no ocurre una vez aislada, sino en numerosas ocasiones. Sí, como se dice a veces, exorcizar demonios era uso de los rasgos característicos de la actividad de Jesús, no podía Juan omitir toda mención a ella, so pena de dar una visión incompleta de su persona, tanto más cuanto que la expulsión de los demonios era, según la opinión de muchos, un signo demostrativo de la llegada del reinado de Dios.

Esta diversidad que se constata entre los evangelios sinópticos y Juan hace sospechar que la expulsión de espíritus impuros o demonios pueda ser una manera de hablar de los tres primeros evangelistas y que, en realidad, estén utilizando una figura que deba ser interpretada con otras categorías. En tal caso, podría ser que Juan expusiese la misma idea utilizando un símbolo diferente.

Para determinar el significado que tienen los “espíritus inmundos” o “los demonios” en los evangelios sinópticos, examinemos el pasaje de Marcos donde aparece por primera vez un poseído: el episodio de la sinagoga de Cafarnaún (Mc 1,21b-28).

Marcos 1,21b-28: El poseído de la sinagoga de Cafarnaún.
 

La palabra “espíritu” significa originariamente “viento” o “aliento”. Un “espíritu”, lo mismo el “Espíritu Sato” que el “espíritu inmundo” se conciben como fuerzas o principios activos que proceden del exterior del hombre; si éste acepta su influjo, actúan desde su interior.

Los adjetivos “santo” e “inmundo/impuro” significan, respectivamente, “perteneciente a la esfera divina” o “ajeno y contrario a ella”, y caracterizan a estos espíritus como fuerzas, una procedente de Dios, la otra contraria a Dios. Al ser aplicados al “espíritu/fuerza”, los dos adjetivos adquieren un valor dinámico y significan “el Espíritu que consagra”, introduciendo al hombre en la esfera divina, y el “espíritu que impurifica, haciendo al hombre incapaz de penetrar en esa esfera, es decir, incompatible con Dios.

Viniendo ahora al episodio de la sinagoga (Mc 1,21b-28), se constatan los datos siguientes:

1) El público de la sinagoga queda impresionado por la enseñanza de Jesús y, al compararla con la de los letrados, maestros oficiales, reconocen en ella una autoridad divina que nunca han encontrado en sus maestros habituales (1,22: “Estaban impresionados de su enseñanza, pues les enseñaba como quien tiene autoridad, no como los letrados”). Esto equivale a decir que la enseñanza de Jesús provoca el descrédito de la enseñanza oficial, que aparece falta de autoridad divina. Esta era, sin embargo, la autoridad que los letrados atribuían a su enseñanza; según ellos, por consistir solamente una exposición actualizada de la Ley escrita y oral, su enseñanza gozaba de la misma autoridad divina de la Ley. La enseñanza de Jesús hace derrumbarse el prestigio religioso de los letrados y, con él, el de la institución que representan.

2) Un hombre poseído por un espíritu inmundo reacciona interrumpiendo a gritos la enseñanza de Jesús (1,23: “Estaba en aquella sinagoga un hombre poseído por un espíritu inmundo e inmediatamente empezó a gritar”).

3) El poseído se encuentra “en la sinagoga de ellos”. La palabra “sinagoga” significa en primer lugar “reunión” (como “iglesia” significa “asamblea”), y de ahí “lugar de reunión” (como “iglesia”, “lugar de asamblea”). “La sinagoga de ellos”, significa, pues, el lugar donde están reunidos los que han escuchado la enseñanza de Jesús. El poseído es, por tanto, uno del público de la sinagoga, forma parte de la reunión.

4) En la primera frase que pronuncia el poseído: “¿Qué tiene tú contra nosotros”, Jesús Nazareno?”, resalta el contraste entre el singular “tú”, que designa a Jesús, y el plural “nosotros” con el que designa al poseído (en cambio, el singular en 5,7, en boca del endemoniado geraseno: “¿Qué tiene tú contra mí?” El plural que utiliza el poseído contrasta con la singularidad del “hombre” que lo pronuncia y revela que este hombre se identifica con un grupo y se hace su representante.

Para determinar de qué grupo se trata hay que examinar el contexto. Es claro que el plural “nosotros” señala a los que se sienten amenazados por la enseñanza de Jesús (“¿Has venido a destruirnos?”). Según lo dicho anteriormente, para el público de la sinagoga la enseñanza de Jesús ha sido una experiencia positiva; son, en cambio, los letrados la categoría cuyo prestigio se ve en peligro de desaparecer.

5) El poseído, que no era un letrado, sino uno del público, se identifica, sin embargo, con ellos: el peligro que representa Jesús para los letrados y su enseñanza lo ve como peligro propio (1,24: “destruirnos”). Como este hombre no pertenece a la clase de los letrados, su identificación con ellos se explica únicamente por la común ideología: el individuo, miembro de la sinagoga y receptor de la enseñanza de los letrados, ha hecho suya la doctrina de éstos y defiende su prestigio.

6) El que ha hablado por boca del hombre ha sido el espíritu inmundo: así lo muestra la orden sucesiva de Jesús; “Cállate la boca y sal de él” (1,25). Por tanto, la identificación de este individuo con los letrados no procede del hombre, sino del espíritu que lo posee.

7) Ahora bien: si el poseído es adicto incondicional de los letrados, esto se debe a que los letrados le han infundido esa adhesión inquebrantable, persuadiéndolo de la autoridad divina de su doctrina. O sea, que el espíritu inmundo que lo posee y lo hace identificarse con los letrados le viene del influjo de éstos, de haber asimilado la enseñanza recibida de ellos y haberla hecho suya. El espíritu inmundo se identifica, por tanto, con la doctrina de los letrados, con la ideología que éstos transmiten; ella domina al hombre y lo despersonaliza: ya no habla el hombre, sino la ideología que profesa. Los letrados, por su parte, aparecen como “los que endemonian” al hombre con su enseñanza.

8) El espíritu inmundo es, pues, una figura tomada de la cultura ambiente, pero a la que Marcos cambia el contenido. Para el evangelista y sus destinatarios, el verdadero espíritu inmundo que oprime y despersonaliza al hombre no es un agente externo invisible y maligno que se introduce en el hombre, según la concepción popular del tiempo, sino, en lenguaje moderno, un factor alienante procedente del exterior, que impide al hombre se él mismo y utilizar su razón; en el caso de la sinagoga, la doctrina propuesta por los letrados.

El endemoniado es un caso de alienación total, pues, al contrario que el público de la sinagoga, que conserva la capacidad de crítica (1,22: “estaban impresionados… pues les enseñaba como quien tiene autoridad, no como los letrados”), actúa impulsado únicamente por el fanatismo de su ideología. Ésta es “inmunda/impura”, es decir, antagónica de la santidad divina, diametralmente opuesta a Dios (8,33: “tu idea no es la de Dios, sino la de los hombres”); por eso quien la profesa no puede comunicar con Dios ni tener acceso a él.

9) Hay que retener, por tanto los siguientes rasgos del espíritu inmundo: a) es un factor activo que no procede del hombre, sino del exterior; b) el hombre puede aceptarlo y, en ese caso, las acciones se atribuyen igualmente al hombre y al espíritu (1,23.24); c) es alienante; una vez que se apodera del hombre, lo despersonaliza: ya no actúa realmente el hombre, sino “es espíritu”; d) “el espíritu inmundo” es figura de una ideología contraria al ser de Dios.

10) En la escena de la sinagoga resalta también la preponderancia de la enseñanza sobre la acción (expulsión del espíritu). De hecho, cuando los presentes expresan su admiración, inmediatamente después de la expulsión del espíritu, se refieren en primer lugar a la enseñanza de Jesús, insólita por su novedad y autoridad (1,27ª: “¡Un nuevo modo de enseñar, con autoridad!”), y secundariamente, como dependiente de ella, a la obediencia de los espíritus inmundos y le obedecen!”).

Esto confirma la interpretación anterior: expulsar el espíritu, es decir, liberar al hombre de la ideología que lo domina y lo deshumaniza, no es un acto independiente de la enseñanza: se debe a la novedad que ésta presenta por la autoridad (el Espíritu) con que Jesús la propone. La expulsión del espíritu inmundo es imagen de la fuerza de persuasión de Jesús, portador del Espíritu (1,10.12), capaz de vencer la resistencia fanática a su mensaje.

Esta interpretación del “espíritu inmundo” (y, como se verá, de los “demonios”) como factor alienante que se identifica con una doctrina o ideología contraria a Dios puede ser verificada en los demás pasajes en que aparece en el evangelio. En el caso de un poseído israelita, la alienación proviene de la doctrina de los letrados (9,14; 9,11). Cuando el poseído es un pagano (5,2ss; 7,24ss) o los espíritus se encuentran en una multitud compuesta de judíos y paganos (3,11), hay que investigar qué ideología contraria a Dios está representada por ellos.

Al geraseno, el espíritu que lo poseía era un espíritu de hostilidad y rebelión violenta contra la sociedad injusta. Si se compara con el espíritu que posee a individuos judíos, tiene en común la hostilidad (entre los judíos, contra los paganos que ocupan su nación; también contra las instituciones injsutas), que se expresa en violencia o en deseo de ella. Dondequiera aparezca una violencia que quiere imponerse como poder implicando la destrucción de otros, se tiene un espíritu incompatible con Dios, como lo son entre sí el amor y el odio, la vida y la muerte.


“ESPÍRITUS INMUNDOS” Y “DEMONIOS”.

Los evangelistas hablan unas veces de “espíritus inmundos” y otras de “demonios”, y puede preguntarse si con esta diferencia de terminología quieren marcar una diferencia entre dos conceptos. Hay casos, como el del geraseno, donde el mismo individuo es llamado “poseído por un espíritu inmundo” y “endemoniado” (Mc 5,2.15ss). Otras veces, en cambio, se habla solamente de uno u otro fenómeno (Mc 1,23: “poseído por un espíritu inmundo”; 1,32.34: “endemoniados”, “demonios”.

Parece que “estar endemoniado” añade a “estar poseído por un espíritu inmundo” un rasgo de exaltación o violencia externa que hace al individuo conocido como fanático y extremista. Es decir, todo “endemoniado” lleva dentro un “espíritu inmundo”, pero no puede decirse que todo el que tiene ese espíritu esté “endemoniado”, pues externamente puede comportarse como un individuo normal y solamente en situaciones particulares mostrar lo que lleva dentro. Tal es el caso del poseído de la sinagoga, que se encuentra en la reunión como uno más, hasta que nota el efecto sobre el público de la enseñanza de Jesús; entonces salta e interrumpe violentamente (a gritos) la enseñanza (Mc 1,23).

El geraseno, en cambio, que está poseído, da continuas muestras del espíritu que lo agita: se rebela, rompe las cadenas, se escapa, vive en los sepulcros, grita y se destroza en los montes. Su posesión es manifiesta, “está endemoniado”.

Hay, por tanto, que interpretar los pasajes según que aparezca una u otra expresión. Los “endemoniados” que son llevados a Jesús (Mc 1,32) no son solamente gente que en su interior es adicta incondicional de una ideología destructora, sino evidentemente individuos conocidos por su actitud y conducta violentas.

sábado, 11 de marzo de 2017

ESTADOS PONTIFICIOS Y DOGMAS: ENGAÑO PLANIFICADO.





 
Silvestre I (314-335) fue el papa número 33. Su pontificado se caracterizó por permitir la continua intervención del emperador Constantino I el grande en el gobierno de la Iglesia, quien instituyó el cristianismo como religión oficial del Imperio Romano, favoreciendo así su asentamiento y expansión. Por otro lado laDonación de Constantino, un decreto emitido supuestamente por el mandatario, reconocía la soberanía religiosa y política de Silvestre I sobre las provincias de Italia y el resto del Imperio de Occidente, dando lugar a la creación del Patrimonio de san Pedro y a la posterior consolidación de los llamados Estados Pontificios, territorios de la península itálica bajo la autoridad papal entre los años 751 y 1870. No obstante, en 1440 el humanista Lorenzo Valla demostró que la Donación de Constantinoera una falsificación tras realizar un análisis lingüístico. Contenía giros idiomáticos y palabras que no existían en la época de la que supuestamente procedía. A esta conclusión llegaron también el cardenal Nicolás de Cusa y el teólogo Reginald Pecocke. El papado nunca ha reconocido oficialmente este hecho, aunque el documento dejó de ser mencionado como sustento legal del origen de los Estados Pontificios a partir de mediados del siglo XV. Pero este no fue el único hecho relevante durante el papado de Silvestre I. La celebración del Concilio de Nicea en el año 325 supuso el establecimiento de algunos de los dogmas más importantes del cristianismo. A este acto acudieron cerca de 300 obispos cristianos, dos de los cuáles representaban a Silvestre I, quien no pudo asistir debido a su avanzada edad. Durante este cónclave, se decidió por votación general de los prelados que se instauraría la creencia de que había un solo dios padre omnipotente creador de todas las cosas visibles e invisibles, que Jesucristo era unigénito del padre, es decir, hecho de la sustancia de este, al igual que todas las cosas; que habitó entre los hombres, que murió y resucitó al tercer día para posteriormente ascender. Estas y otras cuestiones fueron trasladadas al Credo de Niceno o Credo de los apóstoles, una oración transmitida a lo largo de los siglos a toda la cristiandad, consolidando así la doctrina de los creyentes de todo el orbe cristiano.

viernes, 10 de marzo de 2017

EN EL 1179 LA IGLESIA YA QUISO ACABAR CON LOS INTERESES.


En 1179, durante el III Concilio de Letrán, la Iglesia promulgó que se negara sepultura cristiana (lo que equivalía a ir directamente al infierno) a todo cristiano que prestara dinero a cambio de interés.

Concilio de Letrán

jueves, 9 de marzo de 2017

EL PRIMER ERROR DE LA HISTORIA.




Se podría considerar que Adán y Eva cometieron el primer error de la historia, siempre según la Biblia, al comerse la manzana del árbol de la sabiduría?
Adan y Eva

miércoles, 8 de marzo de 2017

7 FRASES HECHAS DE ORIGEN RELIGIOSO.



Frases religiónNo tener oficio ni beneficio. Significa estar ocioso, sin carrera ni ocupación. También se dice de la persona vaga que pretende vivir a costa ajena. Antes, las rentas esclesiásticas se llamaban ebeneficios, por ser gracias conferidas por los Romanos Pontífices, mientras que el oficio era la profesión del seglar. Si alguien no trabajaba ni era religioso, vivía “sin oficio ni beneficio”. 

Abogado del diablo. El abogado del diablo o promotor de la fe es la persona que, en los procesos de beatificación y canonización de la Iglesia Católica, busca las dificultades u objeciones posibles para que se produzca dicha canonización, incluyendo testimonios contrarios a las supuestas virtudes de la persona a la que se intenta beatificar o canonizar. En el lenguaje coloquial es la persona que busca continuamente contradicciones o pegas a las buenas causas, o insiste en encontrar los defectos de personas e ideas. 

Más contento que unas pascuas. La expresión significa estar muy alegre, y hace referencia a las diversas Pascuas que celebra la Iglesia: la de Navidad, la de los Reyes Magos, la de Resurrección o Pascua Florida (al final de Semana Santa) y la de Pentecostés. 

Colgarle el sambenito. Significa culpar injustamente a alguien. Originalmente el sambenito era un escapulario de ala orden benedictina que después se utilizó para colocárselo a los condenados por la Inquisición. 

Para más INRI. Significa "para mayor escarnio", y hace referencia a un hecho que empeora aún más una situación que ya era por sí misma negativa. INRI son las siglas de la frase latina IESVS NAZARENVS REX IVDAEORVM, rótulo de la santa cruz que se podría traducir como «Jesús de Nazaret, Rey de los Judíos». 

Tener mucha correa. Significa tener paciencia para aguantar bromas, y se dice de la persona sufrida que soporta bromas sin salirse de sus casillas. Alude a la corre del hábito con la que se distinguían los monjes agustinos, que no usaban el cordon o soga propio de las demás órdenes religiosas. 

Doctores tiene la iglesia. La expresión se usa cuando no tenemos una opinión formada y nos basamos en otros expertos desconocidos para cuestiones difíciles de explicar. La frase original es: «Doctores tiene la Santa Madre Iglesia que os sabrán responder», y figuraba en el Catecismo de la Doctrina Cristiana, obra del padre Gaspar Astete, de la compañía de Jesús, que se publicó en el siglo XVI y superó las 600 ediciones, traduciéndose a todas las lenguas europeas. 

martes, 7 de marzo de 2017

¿QUÉ DICE LA BIBLIA ACERCA DE LOS HIJOS REBELDES?



Caso de hijo rebelde . Deuteronomio 21,18-21.Resultado de imagen de hermano mayor










18>>Si uno tiene un  hijo rebelde e incorregible, que no obedece a su padre ni a su madre, que aunque lo corrijan no les hace caso, 19sus padres lo agarrarán, lo sacarán a las puertas del lugar, a los ancianos de la ciudad, 20y declararán ante ellos: "Este hijo nuestro es rebelde es incorregible, no nos obedece, es un comilón y un borracho", 21y los hombres de la ciudad lo apedrearán hasta que muera. Así extirparás la maldad de ti, y todo Israel escarmentará al enterarse.

¡CURIOSO VERDAD!

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Explicación.

21,18-21 Comparado con la extensión de la patria potestad en tiempos antiguos, con poder de vida y muerte, la autoridad paterna queda recortada y limitada por esta ley y sus circunstancias. No considera un hecho aislado, sino toda una conducta grave, contumaz, incorregible. El hijo turba el orden y la economía de la familia. Han de estar de acuerdo el padre y la madre: se sobrentiende que la madre cederá más difícilmente; en asunto tan grave su consentimiento es decisivo (no entran las otras mujeres que pueda tener el marido). No les toca a los padres la sentencia ni la ejecución: han de hacer declaración pública ante los concejales del lugar. Los vecinos ejecutan la sentencia en la forma colectiva acostumbrada (cfr. la pena de muerte Ex 21,15.17).

lunes, 6 de marzo de 2017

¿QUÉ ES EL CANTO DE LAS SIRENAS?


La frase "canto de sirenas" se utiliza para señalar un discurso elaborado con palabras agradables y convincentes, pero que esconden alguna seducción o engaño.
La frase tiene su origen en unos seres fabulosos llamados sirenas.
Las Sirenas eran divinidades marinas, hijas del dios-río Aqueloo y de Melpómene, Calíope u otra Musa, y se las representaba como mujeres jóvenes con cola de pez, aunque en las representaciones más antiguas pueden aparecer representadas como seres híbridos de mujeres y aves.
Su número oscilaba entre dos y cinco, con los siguientes nombres:
  • Agláope (la de bello rostro),
  • Telxiepia (de palabras aclamantes) o Telxínoe (deleite del corazón),
  • Pisínoe (la persuasiva),
  • Parténope (aroma a doncella),
  • Ligeia (empleado luego por Edgar Allan Poe para el célebre cuento homónimo sobre una mujer de mortal belleza),
  • Leucosia (como un ser puro),
  • Molpe (la musa),
  • Radne (mejoramiento)
  • y Teles (la perfecta).
Poseían una extraordinaria voz con la que se atrevieron a desafiar a las Musas, que las derrotaron y les arrancaron las plumas. Ellas, muertas de vergüenza, se refugiaron en el estrecho de Mesina, donde atraían a los navegantes con su canto y los hacían enfrentarse a los terribles monstruos Escila y Caribdis.
Los primeros navegantes que consiguieron pasar indemnes por allí fueron los Argonautas, cuyos remeros siguieron el canto melodioso de Orfeo. Pero es en la Odisea (12.39 ss) donde se nos relatan cómo Odiseo, deseoso de escucharlas, y siguiendo las instrucciones de la maga Circe, taponó los oídos de sus marineros con ceras y se hizo atar al mástil de su barco. De esta forma gozó de la melodiosa voz de estos seres, y se retoció de dolor cuando se alejaba de su canto tan cautivador.

Significado

Cantos de sirena: frase utilizada para todas las situaciones que embelesan, seducen o arrastran a una persona por su magnificencia, grandiosidad o por sus perspectivas de futuro, cuando en realidad son falsas, simples rumores.