En Cuba, y sobre todo a raíz de la vorágine que generó la última visita del papa Juan Pablo II, ya han dejado de encarcelar a quien celebre -eso sí, de forma discreta- el nacimiento de Jesús, pero muchas comunidades cristianas que trabajan en países islámicos, como Arabia Saudí, Irán o Malasia, denuncian que reciben presiones para no hacerlo. Por ejemplo, algunos afectados han llegado a revelar que la Muttawa -la policía religiosa saudí- interviene los teléfonos para evitar y reprimir las simples felicitaciones entre los trabajadores extranjeros de las plataformas petrolíferas. El castigo puede ser la deportación o, incluso, la cárcel.
MI CUENTO DE CADA DÍA.
sábado, 7 de enero de 2017
¿ESTÁ PERMITIDO CELEBRAR LA NAVIDAD EN TODO EL MUNDO?
viernes, 6 de enero de 2017
¿POR QUÉ LOS REYES MAGOS REGALARON ORO, INCIENSO Y MIRRA?
El Profesor de Historia del Oriente Próximo de la Universidad CEU San Pablo, Hipólito Sanchiz, ha explicado que los tres regalos con los que obsequiaron los Reyes Magos al Niño Jesús no fueron elegidos por casualidad. El oro era un regalo para Jesús como Rey, pues era un regalo destinado a reyes. El incienso era un presente para Jesús como Dios, pues esta resina se quemaba delante de los dioses. Y la mirra, para Jesús como hombre, pues con ella se embalsamaba a los muertos. El oro se ha interpretado siempre como un regalo regio, destinado al rey Así, Sanchiz explica que el oro, el incienso y la mirra que los Reyes de Oriente entregaron al niño Jesús en Belén estaban asociados a ciertos conceptos y rituales, más allá de que los tres puedan ser equiparados a lo que hoy se consideran productos "caros" y de "lujo". Concretamente, respecto del oro, considera que puede ser interpretado "como regalo regio, destinado a un rey" y recuerda que en Mateo 2,2 se hace referencia a que los Reyes Magos llegaron a Belén en búsqueda del nacimiento del "Rey de los Judíos", por lo que la faceta regia del acontecimiento estaba presente. Simbología "muy clara" Por su parte, la simbología del incienso es "muy clara" para Sanchiz, pues hace referencia al carácter divino de Cristo, ya que en la religión judía y en las paganas, el incienso se quemaba delante de los dioses, muchas veces como sacrificio y, de hecho, las iglesias católica y ortodoxa lo siguen empleando en su liturgia. El significado de la mirra es más dudoso, ya que puede significar alivio del dolor o previsión de la crucifixión En cualquier caso, admite cierta diversidad de criterio a la hora de determinar qué tipo de incienso se trataba, pues, mientras que en la Vulgata aparece el término 'thus', que significa incienso, en la versión griega de San Mateo se emplea la palabra 'olívano', que es un tipo de incienso, "una sustancia gomosa compuesta de diversas resinas que al quemarse da un buen olor". Mientras, atendiendo a la mirra, una sustancia aromática también gomosa resultado de recoger la resina del árbol de la mirra, el profesor ve dos posibles explicaciones. Por un lado, la mirra se utilizaba como anestésico, normalmente mezclada con vino, y se puede interpretar como que el Señor venía a quitar el dolor al mundo". Pero también la mirra se empleaba para embalsamar a los muertos, por lo que podría representar "un anuncio de su pasión y una alegoría de que Jesús como hombre está sujeto a la muerte".
jueves, 5 de enero de 2017
REYES MAGOS ¿NÚMERO?
“Habiendo nacido Jesús en Belén de Judá, durante el reinado de Herodes, vinieron unos Magos de Oriente a Jerusalén y preguntaron: ¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto su estrella en Oriente y venimos a adorarlo”. Sólo esta breve mención en el Evangelio de Mateo, bastó para inmortalizar a un grupo de Magos y una estrella, cuya existencia es uno de los mayores misterios de la astronomía.
Según el astrónomo Mark Kidger, del Centro Europeo de Astronomía Espacial (ESAC), sostiene que los Reyes, eran sacerdotes que se dedicaban a interpretar las "señales" que veían en el cielo y que lo que les guió casi con seguridad desde el mar Caspio, a unos 1,300 kilómetros de Belén, fue una estrella nueva, una nova.
Pero ¿cuándo aparece Artabán? La primera referencia que tenemos de él es en un relato, escrito a finales del siglo XIX por el estadounidense Henry Van Dyke (1852-1933) y traducido desde entonces a 13 idiomas, Artabán era astrónomo y habría dedicado 30 años de su vida a buscar al Mesías para darle "tres preciosas joyas" -un zafiro, un rubí y una perla- que no pudo ofrecerle el día de su nacimiento, porque se entretuvo en el camino.
El relato
Melchor, Gaspar y Baltasar partieron antes que él guiados por la gran estrella de Navidad, un fenómeno que astrónomos de todo el mundo han intentado analizar a lo largo de la historia, y que algunos han identificado con cometas como el Halley, aunque este apareció en el año 12 antes de Cristo.
Artabán, que iba por su cuenta, podría haber perdido la referencia porque, según Kidger, una semana antes del nacimiento del Mesías, la Luna estuvo en conjunción con la nova y tapaba su luz.
Los tres Reyes Magos habrían tardado cuatro o cinco semanas en llegar a Jerusalén, descansaron unos días esperando audiencia con Herodes y habrían vuelto a ver la estrella en el sur al amanecer, directamente sobre Belén, a 10 kilómetros de donde ellos estaban.
Claro que, según los cálculos de Kidger, todo aquello sucedió no un 6 de enero sino varias semanas después de que naciera el Mesías, "en torno al 21 de marzo del año 5 antes de Cristo".
¿Y entonces cuántos eran?
El número de los Reyes Magos ha estado en entredicho durante varios siglos, y de hecho, hasta el II los teólogos Orígenes y Tertuliano establecen que son tres y hasta el III no se les bautiza como Melchor, Gaspar y Baltasar aunque no fueron de uso común hasta el siglo X.
En el siglo III, algunas representaciones en templos mostraban sólo a dos personajes, mientras que en las catacumbas romanas aparecían como dos o cuatro, e incluso llegaron a ser media docena en algunas pinturas del siglo IV.
Tampoco fueron coronados hasta el III, ya que durante los dos primeros siglos, sólo aparecían citados como "magos" ("magi", en latín, o "sabios") y sus únicos tocados no eran coronas sino gorros frigios propios de los astrólogos del dios persa Mitra.
El significado peyorativo del concepto de mago y la prohibición de la práctica de la magia por los textos bíblicos hicieron que esta denominación estuviese mal vista para nombrar a estas tres figuras que adoraron a Jesús en Belén. Es probable que se haya decidido hablar de tres Magos y tres obsequios para el niño Jesús en un sentido simbólico.
miércoles, 4 de enero de 2017
¿DESDE CUÁNDO SE COME EL ROSCÓN DE REYES?
La costumbre de celebrar el 6 de enero, día de la Epifanía, con el roscón de Reyes tiene su origen en una fiesta cristiana del siglo XI.
El día 6 de enero los niños se despiertan nerviosos por la ilusión de abrir los regalos que les dejan los Reyes Magos la noche anterior y, tras la emoción inicial, llega el desayuno a base de roscón y chocolate caliente para coger fuerzas y estrenarlos. La costumbre de celebrar el 6 de enero, día de la Epifanía, con el roscón de Reyes tiene su origen en una fiesta cristiana del siglo XI conocida como el rey del haba. Ésta consistía en elegir a uno entre los niños más pobres de un pueblo para coronarle como rey de la Epifanía y agasajarle con regalos, vestidos y manjares.
Este festejo popular también se celebraba a nivel familiar: ese mismo día, en los hogares se hacía un gran roscón en el que se introducía una sorpresa -una judía, una moneda o un objeto pequeño-. Al que le tocaba se le coronaba rey y presidía la mesa.
martes, 3 de enero de 2017
EL RAYO QUE CAMBIÓ EL DESTINO DE MARTÍN LUTERO.
Acababa de graduarse de magíster y había comenzado un estudio de la jurisprudencia en la universidad de Erfurt, se encontraba de regreso de una visita a la casa de sus padres, cuando lo sorprendió un grave temporal. Distante todavía varias horas de Erfurt, se vio en medio de una terrible tempestad eléctrica. Un rayo cayó tan cerca que la presión del aire lo lanzó a tierra. En aquel instante, invocó a Santa Ana, prometiendo: Quiero ser monje.
Para enojo de su padre, cumple su promesa: el 17/07 del mismo año, ingresa al Monasterio Negro de Erfurt.
lunes, 2 de enero de 2017
EL ÚLTIMO AUTO DE FE EN SEVILLA.
Mira que le gustaban a la Inquisición los autos de fe. Se lo pasaban pipa quemando herejes, y el 13 de abril de 1660 se verificó en Sevilla uno muy animado: quemaron a ochenta judíos.
No todos estaban allí, porque los autos de fe permitían quemar en persona o en estatua. Es decir, si el judío era espabilado y salía por pies del país antes de que lo pillaran, se libraba, pero no por ello la Inquisición iba a dejar de carbonizarle. Se le condenaba en rebeldía, se hacía una estatua representativa y la quemaban en su lugar. El caso era quemar algo.
No todos estaban allí, porque los autos de fe permitían quemar en persona o en estatua. Es decir, si el judío era espabilado y salía por pies del país antes de que lo pillaran, se libraba, pero no por ello la Inquisición iba a dejar de carbonizarle. Se le condenaba en rebeldía, se hacía una estatua representativa y la quemaban en su lugar. El caso era quemar algo.

El auto de fe de Sevilla de 1660 se celebró en la plaza de San Francisco, a espaldas de donde está ahora el Ayuntamiento y donde termina la calle Sierpes. Se necesitaban espacios grandes, porque el espectáculo concitaba multitudes enfervorizadas al calor sagrado de las llamas, y también para instalar las gradas donde se sentaban la jerarquía pirómana, la nobleza, las autoridades civiles y las militares. La mayoría de los ochenta judíos quemados en el auto sevillano fueron ejecutados en persona. Pero hubo uno, el poeta Antonio Enríquez Gómez, que fue quemado en estatua porque se largó a Ámsterdam con suficiente tiempo para huir del Santo Oficio.

Hay una anécdota en torno a este episodio. Cuenta que un amigo se topó en Ámsterdam con Antonio Enríquez días después de su figurada ejecución y que le dijo: «Señor Enríquez, vi quemar vuestra estatua en Sevilla. Y el escritor respondió: «Allá me las den todas». La Inquisición, y esto hay que decido en su favor, al menos ofrecía al hereje la opción del arrepentimiento para abrazar la indiscutida fe: si el pecador se arrepentía, lo ahorcaban. Si no se arrepentía, lo quemaban vivo. Era un piadoso detalle.
La Santa Inquisición continuó dos siglos más celebrando autos de fe para enmendar sacrilegios en territorio español y ultramarino. De hecho, la última víctima cayó en Valencia en pleno siglo XIX. Fue un profesor que no llevaba a los alumnos a misa; ocurrió en este país, conviene no olvidarlo, no hace ni dos siglos.
Nieves concostrina.
domingo, 1 de enero de 2017
EL RELOJ DE LA PUERTA DEL SOL EN NOCHEVIEJA TOCA CON TRUCO.

Si alguien no conoce el reloj de la Puerta del Sol es que es noruego. Ahí colocado, en el kilómetro cero del país, con su péndulo de 3 metros y con su bola bajando en el comienzo de cada día. Dando las horas, imperecedero, desde hace más de ciento cuarenta años.
El 6 de noviembre de 1866 su creador, el relojero leonés José Rodríguez Losada, comenzó a montarlo ante el pasmo general de la concurrencia madrileña. Era muy grande, muy bonito y había venido directo de Londres.
Y llegó de Londres porque el relojero Losada, un liberal exiliado, lo construyó allí para luego regalarlo a la reina Isabel II y al pueblo de Madrid. Se decidió colocarlo en la sede del Ministerio de la Gobernación, lo cual dio lugar a bastantes chuflas, porque al principio el reloj no funcionaba con demasiada precisión y enseguida le sacaron coplillas. Ésta tiene guasa:
Este reló tan fatal
que hay en la Puerta del Sol,
dijo un turco a un español,
¿por qué funciona tan mal?
Y el español con desparpajo
contestó cual perro viejo:
este reló es el espejo,
del gobierno que hay debajo.
Dicen los expertos que la maquinaria es una maravilla. Cualquiera de sus piezas se puede cambiar sin tener que desmontar el reloj, y tiene sonería, no sólo de horas, sino de cuartos, lo cual es muy raro pero también muy divertido el día de Nochebuena. El rejol de la Puerta del Sol lleva sonando así casi siglo y medio, y todavía muchos se hacen un lío con los cuartos, las uvas y las campanadas.
Es también uno de los más precisos del mundo, porque sólo se retrasa cuatro segundos al mes, y esto no lo pueden decir todos los relojes. Pero sepan una cosa: en Nochevieja, el reloj de la Puerta del Sol tiene truco. Todos los finales de año se manipula la maquinaria para que el ritmo de las doce campanadas sea más lento y dé tiempo a comerse las uvas, truco este que no se empleó en la Nochevieja de 1996 por un fallo de comunicación entre técnicos, con lo cual media España acabó atragantada porque fue imposible comerse las uvas a tal velocidad. Es trampa, sí, pero una trampa bienintencionada.
CAMPANADAS DE 1996
CAMPANADAS DE 2015.
NIEVES CONCOSTRINA.
MENUDAS HISTORIAS DE LA HISTORIA.
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