domingo, 13 de noviembre de 2016

UN DOMINICO MUY REBELDE.


                
   Se llamaba Girolamo Maria Francesco Matteo Savonarola. (1452-1498) y será recordado por haber intentado por todos los medios reformar y acabar con la corrupción de la Iglesia y de los Papas de aquel momento, misión imposible si pretendía cambiar, por ejemplo, al papa Borgia.

                   Savonarola comenzó a predicar en su Florencia natal contra el lujo, la corrupción y los excesos de todo tipo que cometían las altas esferas de la Iglesia. Organizaba lo que se llamaron las "hogueras de las vanidades", donde se invitaba al pueblo a lanzar a la hoguera sus objetos más lujosos, sus cosméticos, sus joyas e incluso los libros que se consideraban irreverentes.

                   Al principio se conformó con predicar pero, según fue consiguiendo poder dentro de los dominicos, comenzó a ser más intransigente y a prohibir los bailes, las canciones, los instrumentos musicales, los cosméticos e incluso los espejos. Llegó a acusar al Papa de libertino y de incestuoso intentando excomulgarlo pero lo único que consiguió es que el sumo pontífice Alejandro VI. lo encarcelara junto a alguno de sus amigos y seguidores y que a golpe de tortura les arrancaran una confesión con todo lo que les quisieron atribuir.

                  La ejecución se llevó a cabo donde el dominico solía realizar sus "hogueras de las vanidades". Los testimonios de la época aseguran que tardó mucho tiempo en arder en la hoguera y que los verdugos lo sacaron y lo devolvieron a las llamas en varias ocasiones hasta que se convirtió en cenizas. De este modo sus seguidores no pudieron recoger ninguno de sus restos para conservarlo como reliquia.

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