lunes, 9 de abril de 2018

CALIXTO III, PRIMER PAPA ESPAÑOL.



Día grande para España en el Vaticano el 9 de abril de 1455, porque en esa fecha el cardenal Alonso de Borja fue elegido papa, el primer español que aposentó sus reales en el solio pontificio. Y para ser el primer papa exportado, no estuvo mal. Ha dado mucho juego a la historia, sobre todo porque dejó bien colocado al resto de la familia, léase su sobrino y futuro papa Borgia, Alejandro VI, ya los hijos de este disipado pontífice, entre ellos los famosos Lucrecia y César Borgia. Los papas, por aquel animado siglo XV, gustaban de tener mucha y variada descendencia. 

 
El primer papa español tomó trascendentales decisiones, pero la más extravagante y cómica, no de su papado, sino de toda la historia del Vaticano, fue la excomunión de un cometa. Calixto III excomulgó al cometa Halley, ese que sólo se deja ver cada setenta y tantos años y que tuvo la mala suerte de pasar justo cuando estaba Calixto III. Pero el asunto no quedó en mera anécdota, porque además de excomulgar al cometa, el papa ordenó a la cristiandad que el rezo del Ángelus, además de al amanecer y al anochecer, se hiciera también al mediodía. Y hasta hoy. 

Cuando el papa llevaba un año en el trono, los astrónomos corrieron a advertirle que en la bóveda celeste había un cometa grande y terrible, con una cola de color amarillo que parecía una llama ondulante. Textual. Calixto III buscó sus propias explicaciones al fenómeno: aquello era un signo de la ira de Dios porque los turcos acababan de apropiarse de Constantinopla. Así que tomó varias medidas: primera, excomulgar al cometa; segunda, que todos los príncipes cristianos se unieran contra la invasión musulmana; y tercera, decretar que todos los católicos rezaran el Ángelus a mediodía para hacer desaparecer el cometa o, en su defecto, provocar su caída sobre Constantinopla para exterminar a los turcos de un golpe. 

El cometa, afortunadamente, se tomó en serio lo de la excomunión y se largó, porque si llega a caer en Constantinopla, se van a hacer gárgaras no sólo los turcos, también los Borgia, el
Vaticano y la cristiandad al completo. 

Nieves concostrina.

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